MONREAL ENCIENDE LAS ALARMAS: LOS LUJOS Y DETENCIONES QUE AMENAZAN CON ROMPER MORENA EN 2027
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Sábado 14 de febrero de 2025
En el corazón del poder legislativo, en San Lázaro, Ricardo Monreal Ávila soltó una bomba política que pocos esperaban tan tempranito en el sexenio de Claudia Sheinbaum. El pasado miércoles 11 de febrero de 2026, durante una conferencia de prensa en el Palacio Legislativo, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados no se anduvo con rodeos: los escándalos por detenciones de funcionarios morenistas, viajes al extranjero y exhibiciones de lujo están afectando directamente la imagen de la presidenta y, de no corregirse, podrían derivar en una ruptura interna de cara al proceso electoral intermedio de 2027.
“Me imagino que la presidenta, cada vez que sucede un escándalo o la detención de un presidente municipal como el de Tequila, o el viaje de nosotros en el extranjero, o los lujos de algunas otras, cada vez que ve eso, la presidenta debe de decir ¿por qué?, ¿por qué esa actitud de no observar la doctrina y los principios que Morena sostiene?”, expresó Monreal con esa mezcla de preocupación institucional y crítica velada que lo caracteriza.
El detonante no es nuevo, pero la coyuntura actual sí lo hace relevante. Apenas días antes, el alcalde morenista de Tequila, Jalisco, fue detenido en un operativo que incluyó violencia y un colaborador apuntando con pistola a marinos. A eso se suman reportes recurrentes de funcionarios —y hasta militantes— que viajan en jet privado, lucen relojes de lujo o comparten fotos en yates, todo mientras el discurso oficial de la 4T sigue anclado en la austeridad republicana, la honestidad valiente y la cercanía con el pueblo.
Monreal lo resume en una frase demoledora: “La primera que sufre” cada embate mediático es Claudia Sheinbaum, quien termina justificándose por conductas ajenas que contradicen el legado de Andrés Manuel López Obrador.
Pero el legislador zacatecano no se quedó en la autocrítica superficial. Fue más allá y tocó el nervio que más duele en Morena: las candidaturas. Pidió reglas claras, transparentes y sin discrecionalidad para la selección de perfiles rumbo a 2027, cuando se renovará la Cámara de Diputados, varios gobiernos estatales y cientos de ayuntamientos. Sin ellas, advirtió, existe una “real posibilidad” de ruptura y división.
Y no es exageración: las intermedias de 2027 serán el primer gran termómetro del sheinbaumismo tras el arranque fuerte de 2024. Perder mayorías legislativas o caer en estados clave podría frenar reformas pendientes y debilitar al movimiento de cara a 2030.
Desde Morelos, este mensaje resuena con particular fuerza. Nuestro estado vive sus propias tensiones internas en Morena: disputas por liderazgos locales, señalamientos de excesos y la eterna pregunta de cómo se eligen candidatos sin que queden heridos en el camino. Monreal, con su historial de aspiraciones presidenciales frustradas y su rol como voz crítica pero leal, parece posicionarse como un guardián de la unidad. ¿Es genuina preocupación o un posicionamiento estratégico ante posibles candidaturas futuras? El tiempo lo dirá.
Lo innegable es que Sheinbaum mantiene altas aprobaciones —cerca del 70 por ciento al cierre de 2025, según encuestas—, pero estos “pequeños incendios” la obligan a distraerse constantemente. Cada escándalo erosiona la narrativa de transformación y abre la puerta a la oposición para gritar “¡hipocresía!”.
Monreal lo sabe y lo dice sin pelos en la lengua: Morena no puede permitirse autosabotearse. La doctrina de austeridad no es un eslogan; es el pegamento que une a millones de votantes que creen en el cambio.
El llamado está sobre la mesa: reglas claras ya, disciplina en el gasto y coherencia con los principios. De lo contrario, 2027 podría ser el año en que la unidad se fracture y el movimiento pague caro sus contradicciones. Sheinbaum, como conductora natural del proyecto, merece que su equipo la respalde con hechos, no con excusas.
En Morelos y en todo el país, la militancia observa. La 4T no sobrevivió tanto por milagros, sino por coherencia. ¿Escucharán la advertencia de Monreal o seguirán jugando con fuego?
