El colmo de los colmos se vivió el pasado 12 de febrero en el Cabildo de Cuautla. El presidente municipal Jesús Corona Damián apareció en la sesión inaugural del año —nada menos que en transmisión oficial— en un estado que cualquier ciudadano calificaría sin rodeos: visiblemente ebrio.
Arrastraba las palabras, se confundía con la hora y el día, perdía el hilo de su propio discurso y, en un patético intento por disimular, pedía auxilio a su secretaria como si fuera una niña perdida en su propia oficina.
Tras balbucear una disculpa casi ininteligible, cedió la conducción de la sesión y se retiró del foco. Lo que debía ser un acto solemne de gobierno se convirtió en un espectáculo vergonzoso que ya recorre redes sociales y medios locales.
¿Y esto en qué contexto ocurre? En el peor posible. El alcalde ya carga sobre sus hombros:La ruptura abierta con las dirigencias estatales del PAN y el PRI, que han marcado distancia de él como si oliera a problemas.
Una investigación en curso por la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF) por presuntas irregularidades administrativas que huelen a mal manejo de recursos públicos.
Una indagatoria federal derivada de un video que lo muestra reunido con Júpiter Araujo Bernard “El Barbas”, señalado como operador del Cártel de Sinaloa en la zona oriente de Morelos. Aunque él lo niega y presentó denuncia, la imagen quedó grabada y la Fiscalía General de la República tiene el caso en la mira.
Mientras Cuautla enfrenta inseguridad, rezagos en servicios y un presupuesto que debería usarse en el pueblo, su alcalde prioriza… ¿una borrachera en horario laboral? El Ayuntamiento guarda silencio sepulcral desde entonces, sin postura oficial más allá de un tibio desmentido genérico que nadie cree.
El PRI Morelos ya lo calificó como “falta de respeto a la ciudadanía” y exigió formalidad; el resto de la clase política observa con una mezcla de incredulidad y oportunismo.
Esto no es un “desliz personal”. Es un insulto directo a los cuautlenses que pagan su sueldo, esperan resultados y merecen un gobierno serio.
Cuando la cabeza llega tambaleante —y no precisamente por el trabajo duro—, todo el municipio se tambalea con ella. ¿Hasta cuándo, alcalde? El pueblo ya vio suficiente espectáculo. Es hora de que alguien asuma el timón con sobriedad… literal y figurativamente.
VIDEO: DIARIO DE MORELOS