LOS SÚPER SUELDOS DE LA BUROCRACIA DORADA: XOCHITEPEC LO CONFIRMA
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Miércoles 17 de febrero de 2026
En las elecciones intermedias de 2024, los morelenses renovamos diputaciones federales y locales, además de los ayuntamientos en 36 municipios, incluido Xochitepec. Con un padrón electoral que superaba los 1.6 millones de votantes y decenas de partidos en la contienda, el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) registró miles de candidatos ávidos por un puesto público. Fuera máscaras: lo que realmente atrae a muchos politiqueros no es el servicio, sino los jugosos emolumentos que se autoasignan estos “presupuestívoros”, como bien anticipé en mi columna del 21 de julio de 2021.
Han pasado cinco años desde entonces, y nada ha cambiado: la multiplicación de burócratas dorados persiste, con puestos en los tres niveles de gobierno que ofrecen salarios inalcanzables para el ciudadano común. En el sector privado, un sueldo de 80 mil pesos mensuales exige posgrados, experiencia internacional y resultados medibles, como en varias trasnacionales asentadas en Cuernavaca. Pero en el gobierno, basta con lealtades políticas para embolsarse fortunas del erario, sin rendir cuentas reales ni enfrentar despidos por ineficiencia.
Hoy, actualizo aquellas cifras con datos frescos que enfurecen a cualquiera: en Xochitepec, el Cabildo aprobó un tabulador salarial para 2026 que fija 81 mil 882 pesos mensuales para el presidente municipal Roberto Gonzáles Flores Zúñiga, la síndico y los regidores. Un monto uniforme, autoaprobado, que huele a pacto entre privilegiados mientras el salario mínimo nacional apenas subió a 315.04 pesos diarios (unos 9 mil 451 pesos mensuales). ¿Equidad? Solo para ellos, que cobran casi nueve veces más que un trabajador promedio.
El Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2025 creció un raquítico 0.7%, cerrando en torno a los 32 billones de pesos, según estimaciones del Inegi y Banxico. Los ingresos presupuestarios federales rondaron los 7 billones, pero la deuda pública neta escaló al 52.6% del PIB, con un costo financiero que devora 3.7% del PIB anual. En Morelos, el presupuesto estatal para 2026 es de 39 mil 856 millones de pesos, pero ¿cuánto se va en sueldos inflados como los de Xochitepec? Estos números no son abstractos: ilustran cómo los altos salarios y bonos discrecionales siguen en el ojo del huracán público. Los altos sueldos en el sector público, acertó usted, absorben una gran proporción del PIB nacional y estatal, y no hay forma de hacer medible el supuesto trabajo de los funcionarios, lo cual no se repite en el sector privado, donde, o eres realmente productivo, o eres cesado y puesto de patitas en la calle… sin que te atrincheres en alguna oficina a la manera de Marx Arriaga.
La irritación social es justificada, ya que la alternancia no ha frenado la rotación de élites que se blindan con “seguros de retiro forzado” a costa nuestra. Los vacíos en la administración pública ignoran eficacia y productividad, priorizando la “autonomía” municipal para autoasignarse fortunas, como en Xochitepec, donde el acuerdo cabildero ignora las necesidades locales de infraestructura y servicios.
En Morelos, la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF) ha documentado estos excesos en informes oficiales, pero sus recomendaciones son como agua tibia: no obligan a nada. Los cabildos, amorales por definición, siguen intocables, aprobando tabuladores que contrastan con la precariedad de la mayoría. Xochitepec es la prueba viva de mis advertencias de 2021: un municipio donde el erario financia privilegios mientras la ciudadanía lidia con inflación y desempleo.
Comparen internacionalmente: el Primer Ministro del Reino Unido gana unos 100 mil pesos mensuales equivalentes; el de España, alrededor de 90 mil; el Presidente de Brasil, cerca de 100 mil; Argentina, 120 mil; Chile, 100 mil. En México, un gobernador puede superar los 100 mil pesos, y ahora un regidor de Xochitepec roza los 82 mil, más que muchos líderes globales. El gobernador de Nueva York gana menos que un edil morelense, un absurdo que expone nuestra distorsión. Nuestros gobernantes ignoran los principios juaristas de austeridad: “Los funcionarios no pueden improvisar fortunas ni entregarse al ocio, sino consagrarse al trabajo, viviendo en honrada medianía”. En lugar de eso, se premian con sueldos que perpetúan desigualdades, como en Xochitepec, donde el “beneficio político consensuado” es eufemismo para saqueo legal.
Las llamadas a reducir sueldos o eliminar bonos siguen siendo voluntarias, como invitaciones ignoradas. Sin sanciones reales, la burocracia dorada prospera. En Morelos, la ESAF clama en el desierto, y cabildos como el de Xochitepec demuestran que la impunidad salarial es la norma. Para dimensionar: México tiene 128 senadores, 500 diputados federales, 32 gobernadores, unos 2 mil 469 presidentes municipales, más de 2 mil 500 síndicos y cerca de 17 mil regidores. Sumados a secretarios y directores, son decenas de miles medrando del PIB, un lastre que Xochitepec ejemplifica. ¿Cómo la ve usted, amable lector?
