RETO PARA LOS GOBERNANTES

CRÓNICA DE MORELOS
03 de marzo 2026
Eduardo Ángel Cinta Flores
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En nuestro país comienza a tomar forma un proyecto político que viene del impulso ciudadano de la llamada Marea Rosa y que busca convertirse en partido rumbo a 2027.
El pasado 27 de febrero se cerró la convocatoria para afiliarse a la nueva organización política llamada Somos México. arranca bajo la dirigencia de Guadalupe Acosta Naranjo y la secretaría general de Cecilia Soto, con el objetivo de obtener su registro ante el INE y competir en el próximo ciclo electoral con bandera de institucionalidad y Estado de derecho, más no … como “nueva oposición”.
La situación que presenta el proceso electoral mexicano es el símil de un partido de futbol, por un lado, la Cuarta T integrada por MORENA, PT y PVEM y por el otro la OPOSICIÓN Integrada por el PRI, PAN y MC y, con un árbitro vendido, el INE. Las asociaciones políticas PRD, Nueva Alianza o Encuentro Social perdieron su registro nacional, pero, mantienen registros locales. son partidillos convenencieros de las prerrogativas que sostengan a sus parásitos dirigentes.
La organización “Somos México” se define como un movimiento integrado por ciudadanos supuestamente surgidos de la sociedad civil, no tradicional, con el propósito de transformar el país mediante la acción directa y la unión ciudadana, buscando la justicia y la esperanza, sin depender de estructuras políticas tradicionales, según se indica en su sitio web.
Entendamos como Sociedad Tradicional aquella surgida hace ocho años con la filosofía plasmada en el Proyecto Alternativo de Nación, rebasando a la “otra” sociedad arcaica implantada por más de setenta años con la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional.
Estos personajes se presentan como ciudadanos comunes sin experiencia política tradicional que actúan desde la base social para generar cambios, con un enfoque en la participación ciudadana y la acción directa, apreciándoseles la raíz de la arcaica política priista maquillada con panismo y perredismo.
Estos grupos políticos pretenden, como siempre, erguirse como una alternativa de transformación ¿en dónde escuchamos eso?, impulsada por la convicción de cambiar México desde la sociedad, buscando la justicia y la esperanza, sin vergüenza alguna ya hay uno que se ostenta como “La Esperanza de México” diferenciándose de los partidos tradicionales, diciendo “no somos iguales”.
Son varios los personajes que integran este proyecto haciéndolo multifacético, encabezados por: Emilio Álvarez Icaza, Gustavo Madero, Fernando Belaunzaran, Carlos Navarrete y Edmundo Jacobo. Crearon un Consejo Consultivo Ciudadano se suman voces como Javier Laynez Potisek, Ana Margarita Ríos Farjat, José Ramón Cossío, Lorenzo Córdova, Clara Jusidman, Diego Valadés, Federico Reyes Heroles, Jorge Castañeda, Maricarmen Alanís, Juan Pablo Castañón, Ceci Flores, Adrián Le Barón, Saskia Niño de Rivera e Israel Rivas, el actor Joaquín Cosío.
El consejo presume independencia y voz crítica, una mezcla de experiencia jurídica, activismo social y opinión pública que busca dar músculo político y legitimidad ciudadana al proyecto. Lo que se aprecia con sus dirigentes y consejeros nada de ser ciudadanos comunes sin experiencia política tradicional, que dependan de estructuras políticas tradicionales, sino todo lo contrario.
Agregan en su promocional que: “Si la política necesita aire fresco y ciudadanía activa, este es el momento de acercarse. Si crees en instituciones fuertes y en participación responsable, intégrate, observa, cuestiona y construye. Los partidos no nacen perfectos, nacen caminando. Y este apenas comienza a nacer”.
Efectivamente los últimos nacimientos han sido abortos de la política tradicional que solo han dado continuidad a la corrupción disfrazada de democracia transformista. “Somos Mx” debe asumir una convocatoria más amplia e incluyente para poder ser oposición con grado competitivo ante el oficialismo engrandecido por la corrupción y los abusos del poder.
Han sido ocho años de “Abrazos no balazos”, ocho años de ausencia de educación, de no sembrar en las juventudes de ese entonces y en las actuales, valores y facultades esenciales que los hubiesen llenado de dignidad humana, no, la carencia de enseñanzas cívicas creó el deterioro físico, emocional o social que limitó al individuo de sus capacidades inherentes a través de la violencia, la pobreza, la deshumanización o la manipulación, convirtiéndolo en una aberrante versión de sí mismo.
La noticia sobre el caso Kimberly resta capacidad de pensamiento, incrementa el reclamo a las autoridades, retándolos a enfrentar lo que alguna vez dijo el empresario mexicano Alejandro Martí “Si no pueden, renuncien” frase pronunciada en 2008 exigiendo resultados ante la ineficacia contra la inseguridad. Frase que hoy es lema de exigencia ciudadana de rendición de cuentas, competencia y ética profesional hacia los funcionarios públicos.
Amigos, como siempre les dejo un afectuoso saludo.
