El caso de Karol Toledo Gómez, estudiante de la UAEM, se investiga como homicidio doloso: Urrutia Lozano
Miguel Ángel Urrutia Lozano, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del estado de Morelos, informó durante una conferencia de prensa que el caso de Karol Toledo Gómez, estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), se investiga como homicidio doloso.
Urrutia Lozano aclaró que se investigan amenazas detectadas en redes sociales dirigidas a mujeres del entorno cercano de Karol, pero hasta el momento no hay indicios de que el caso esté relacionado con su entorno escolar.
Adicionalmente, Urrutia Lozano alertó sobre el reclutamiento de mujeres y menores por parte de grupos delictivos para el narcomenudeo, así como sobre la presencia de negocios disfrazados que operan como puntos de venta de drogas cerca de la UAEM. Anunció que se realizarán clausuras con apoyo de los municipios.
Estos pronunciamientos se enmarcan en el contexto de seis muertes violentas de mujeres reportadas en Morelos durante marzo, de las cuales una se tipifica como feminicidio y dos como homicidios dolosos.
Las investigaciones continúan abiertas y las autoridades piden a la población evitar la difusión de información no verificada que pueda entorpecer los trabajos.
La diferencia principal entre investigar el asesinato de Karol Toledo como homicidio doloso y no como feminicidio radica en la necesidad de acreditar que la privación de la vida se cometió por razones de género, es decir, motivada por discriminación, misoginia, estereotipos de género o desigualdad estructural contra las mujeres. En el Código Penal de Morelos (y en la legislación mexicana en general), el homicidio doloso se configura cuando alguien intencionalmente quita la vida a otra persona, sin importar el móvil específico ni el género de la víctima, y suele conllevar penas menores (generalmente de 10 a 40 años según calificación). En cambio, el feminicidio es un tipo penal autónomo y agravado que exige probar elementos adicionales, como signos de violencia sexual, lesiones infamantes o degradantes, antecedentes de violencia previa contra la víctima, relación de subordinación o confianza con el agresor, exposición o abandono del cuerpo en lugares públicos, o incomunicación de la víctima, entre otros indicadores de violencia de género.
Al clasificarlo como homicidio doloso, las autoridades indican que, hasta ese momento de la investigación, no se han reunido elementos suficientes para demostrar esas circunstancias de género específicas, lo que implica una línea de investigación más general (por ejemplo, relacionada con crimen organizado, narcomenudeo o disputas no necesariamente misóginas), aunque esto no impide que la tipificación evolucione a feminicidio si surgen pruebas posteriores.
