Recordando a Joan Sebastian este miércoles 8 de abril, día de su natalicio; muy joven comenzó en el Bellavista, frente al Jardín Juárez de Cuernavaca
Por Guillermo Cinta Flores
Este miércoles 8 de abril es el cumpleaños número 74 de José Manuel Figueroa Figueroa, a quien todos los mexicanos identificamos de mejor manera como Joan Sebastian.
A pesar de haber fallecido el 13 de julio de 2015, Joan Sebastian sigue estando presente entre nosotros. Y más arraigado está su recuerdo en Morelos debido a que residió durante varias décadas en Cuernavaca.
Este marco nos recuerda el paso del cantautor, a la temprana edad de 17 años, por el Seminario Conciliar de San José. Ahí estuvo porque algún día quiso ser sacerdote, sin consolidar aquel propósito.
Al comenzar la década de los 70 “Figueroa” actuaba en el extinto “Bar Bellavista”, ubicado entonces dentro del edificio con el mismo nombre, frente al kiosco de Cuernavaca. Acompañado sólo por su guitarra, Manuel se anunciaba en el vestíbulo como “Figueroa”. Lo conocí en ese lugar, donde yo tocaba el bajo con el grupo “La Evolución”. Fernando Díaz, baterista del grupo, y quien esto escribe, nos hicimos amigos con Manuel. Fueron muchas veces en que lo encontré, como sucedió en una fiesta desarrollada en un salón de la colonia Pradera, organizada por nuestro amigo César Salgado Castañeda.
LO QUE DIJO EN JUNIO DE 2010
El 16 de junio de 2010, Joan Sebastian apareció ante los medios de comunicación en su rancho de Teacalco (Amacuzac), durante una conferencia de prensa. Para entonces, había sufrido la pérdida de dos hijos: Trigo, en agosto de 2006, y Juan Sebastián, el sábado 12 de junio de 2010 en Cuernavaca.
En ambas ocasiones el compositor soportó infamias, a las cuales hizo referencia el 16 de junio de 2010 durante la conferencia de prensa convocada por su hermano Federico en el rancho de Teacalco.
Manuel envió un claro mensaje al entonces presidente Felipe Calderón y a Marco Adame Castillo, a la sazón gobernador de Morelos, reconociéndoles la difícil misión de ir en contra de la delincuencia organizada, “pero a la vez –dijo- quiero dar testimonio de que, en efecto, el Ejército no otorga concesión alguna, y eso me consta porque el lunes, mientras mi hijo estaba tendido, 150 elementos llegaron a este rancho para escudriñarlo. Lamento no haber estado aquí para que me revisaran hasta debajo de la lengua”. Sobra decir que el hombre nacido en Juliantla había sido calumniado por las autoridades federales.
Joan Sebastian afirmó que su particular forma para combatir al narcotráfico es con empleos, “porque traigo 500 hombres armados con picos y palas, busco un México trabador y honrado”.
Cabe subrayar que años atrás buscó postularse como candidato a la gubernatura de Guerrero, pero en aquella época también fue objeto de intrigas y calumnias. Dijo aceptar con resignación lo que la vida le mandó e insistió en que los gobiernos federal y estatal estaban obligados a dar con los asesinos de sus hijos y de las personas que mueren injustamente.
También comentó que dos noches antes del asesinato de Juan Sebastián se reunió con él y su otro hijo José Manuel, para platicar de sueños y frustraciones. “Surgió el tema de la muerte de Trigo, y Juan Sebastián dijo que debemos ser felices más allá de la muerte de su hermano, y que no albergáramos venganza. Eso me ayuda para cargar con lo que tenga que cargar”.
Entonces expresó algo con relación a lo que muchos, muchísimos mexicanos no toleran: el éxito. “Que no le sorprenda a nadie que tenga muchos ranchos”, dijo al recordar su trayectoria artística que le ha dejado mucho dinero, lo cual es obvio después de cuatro décadas de lucha artística. Casi al final de la conferencia de prensa no soportó más y lloró, como lo hacen los hombre de honor, cuando contó que horas antes de que mataran a Juan Sebastián habló con él y le dijo: ‘Cuídate viejo, te amo’”.
Foto principal: Adrián Fernández y yo nos encontramos a Manuel en el restaurante “Los Vikingos” de Cuernavaca… hace algunos ayeres.
