LO QUE LOGRA UN IDIOTA CON INICIATIVA (POR NO LLAMARLO PEOR)
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Jueves 9 de abril de 2026
- “El riesgo de una decisión incorrecta es preferible al terror de la indecisión.” — Maimónides
- “Experiencia es el nombre que todo el mundo le da a sus errores.” — Oscar Wilde
En el complejo arte de la negociación, los errores garrafales de los tomadores de decisiones han obstruido, una y otra vez, procesos que parecían destinados a resolver crisis profundas y abrir caminos hacia la estabilidad o el progreso. Estos fallos no nacen solo de la falta de información, sino de una peligrosa combinación de soberbia, rigidez ideológica y ceguera ante las señales del adversario. Varias veces le escuché decir a Lauro Ortega, gobernador de Morelos en el sexenio 1982-1988: “Debemos cuidarnos de los pendejos con iniciativa”.
Cuando los líderes priorizan la apariencia de fuerza sobre la construcción real de confianza, o subestiman el impacto a largo plazo de sus concesiones o intransigencias, transforman oportunidades históricas en tragedias prolongadas que pagan generaciones enteras.
La historia está plagada de estos desastres negociadores. El más emblemático es el Acuerdo de Múnich de 1938, donde Neville Chamberlain y Édouard Daladier cedieron ante Hitler creyendo que el apaciguamiento traería “paz en nuestro tiempo”; en realidad, fortalecieron al nazismo y precipitaron la Segunda Guerra Mundial. Otro error colosal fue el Tratado de Versalles de 1919: las potencias vencedoras impusieron condiciones humillantes a Alemania sin mecanismos reales de reconciliación, sembrando el resentimiento que alimentó el ascenso de Hitler y una nueva guerra global. En el ámbito corporativo, la fallida fusión Daimler-Chrysler de 1998 representa un caso clásico: los ejecutivos negociaron una “alianza de iguales” sin abordar las abismales diferencias culturales y de gestión, lo que derivó en una de las mayores pérdidas financieras de la historia empresarial (más de 30 mil millones de dólares) y la separación forzosa en 2007.
El regreso a clases programado tentativamente para el 13 de abril en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) quedó suspendido en el aire y con alto riesgo de no concretarse, tras el incidente ocurrido este miércoles 8 de abril en la Facultad de Nutrición, que permanece tomada por el movimiento Resistencia Estudiantil. Todo ello en un contexto de profunda desconfianza que ha marcado cada paso del diálogo entre la rectoría y los estudiantes, donde cualquier gesto es interpretado como posible traición a los acuerdos alcanzados.
Durante la cuarta mesa de diálogo entre autoridades universitarias y la Resistencia Estudiantil, los estudiantes levantaron la sesión de manera abrupta al denunciar que la directora de la Facultad de Nutrición, acompañada de personal de seguridad conocido como “Venados”, intentó ingresar al plantel para instalar cámaras y luminarias sin previo aviso ni coordinación.
Los voceros estudiantiles calificaron el hecho como un acto de hostigamiento e intimidación que viola directamente la Carta de Garantías de No Represalias firmada previamente. Como resultado inmediato, descartaron cualquier retorno a clases el próximo lunes y advirtieron que el paro podría extenderse de forma indefinida hasta que existan condiciones reales de seguridad.
La rectora Viridiana Aydeé León Hernández intervino de inmediato y con firmeza. Negó haber autorizado el ingreso de los Venados, lamentó la ruptura del diálogo y anunció una investigación exhaustiva. Prometió aplicar sanciones “con toda la energía” contra los responsables, sin descartar la destitución de directivos o funcionarios que hayan quebrantado el Acuerdo Institucional de Garantías, incluyendo medidas emergentes como la separación del cargo de quienes pretendieron violar la autonomía de los estudiantes. Se le observó visiblemente encabritada.
Este nuevo tropiezo ocurrió en un ambiente de profunda desconfianza que ha caracterizado todo el proceso de negociación desde que inició el paro parcial a principios de marzo. A pesar de avances previos —como la publicación de la Carta de Garantías, la propuesta de un plan de recuperación del semestre hasta el 19 de junio y el regreso parcial de octavo semestre de Medicina—, los estudiantes han expresado en cada mesa su temor a que los compromisos queden en papel. Cada incidente, por mínimo que parezca, reafirma la percepción de que la rectoría no controla plenamente a sus mandos medios ni garantiza un entorno libre de represalias. Se nota que no tiene uno, sino varios pendejos con iniciativa.
La situación permanece en desarrollo y dependerá de si se logra reconvocar las mesas de trabajo en las próximas horas o días. Mientras tanto, el calendario académico de la UAEM sigue en vilo, y la Resistencia Estudiantil mantiene su postura de no regresar a las aulas sin garantías concretas y verificables, en un diálogo que, más que avanzar, parece probar una y otra vez los límites de la confianza mutua.
Como bien advertía Arthur Schopenhauer, “lo que la gente comúnmente llama destino es, por regla general, nada más que su propia conducta estúpida y tonta”. El filósofo alemán no dejaba lugar a dudas: la estupidez no es un defecto menor, sino una fuerza poderosa que, disfrazada de error inocente, destruye acuerdos, envenena diálogos y siembra tragedias que luego se atribuyen al azar o a la mala suerte. En el fondo, muchos de los graves tropiezos en las negociaciones no provienen de la maldad calculada, sino de esa torpeza obstinada que se niega a ver las consecuencias de sus propios actos.
Y remataba con una observación lapidaria: “Se dice que la maldad se expía en el otro mundo; pero la estupidez se expía en éste”. Porque mientras la maldad puede ocultarse o justificarse, la estupidez cobra su factura aquí y ahora, en forma de oportunidades perdidas, confianza rota y procesos que se desmoronan por errores evitables. En la UAEM, como en tantos otros escenarios, el verdadero adversario no siempre es el otro lado de la mesa, sino esa ceguera voluntaria que insiste en repetir los mismos fallos. El filósofo aseguraba que la estupidez es muy contagiosa. En mi colonia dicen que debemos tener cuidado con los pendejos, porque son altamente contagiosos.
A todo lo antes escrito debo sumar algo más. Ha trascendido la supuesta injerencia de Isabel León Trueba, ex presidenta del Impepac y fundadora de Morena en Morelos, y de Mario Rojas Alba, conocido en la entidad por su participación en movimientos contrarios a varias administraciones, ex diputado federal del PRD y actual impulsor de la herbolaria, como presuntos asesores externos de la Resistencia Estudiantil UAEM. Ellos habrían recomendado ayer el rompimiento del diálogo ante lo sucedido en Nutrición. Si esos personajes, bastante siniestros, están detrás de los muchachos, pobrecitos. No saben de quiénes se trata. Con razón se ha tardado la solución definitiva al conflicto.
