VIDEO ¡Imprudencia a toda marcha! Motociclistas se burlan de Guardia Nacional y CAPUFE en la Autopista México-Cuernavaca: ¿Adrenalina o irresponsabilidad mortal?
La autopista México-Cuernavaca, una de las vías de mayor afluencia del país, se ha convertido una vez más en escenario de una peligrosa “espectáculo” sobre dos ruedas. Mientras la Guardia Nacional (GN) y Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) intensifican operativos para reducir la velocidad y prevenir tragedias, grupos de motociclistas temerarios los evaden, aceleran y realizan maniobras imprudentes que ponen en jaque la vida de miles de conductores y sus familias. No se trata de “hazañas virales” ni de valentía: es pura irresponsabilidad que, una y otra vez, se convierte en tragedia.
El contexto no es nuevo, pero sí alarmante por su persistencia. Esta autopista, que conecta la Ciudad de México con Morelos, es famosa por su alta velocidad permitida, la temida “curva de La Pera” y un historial de accidentes mortales, especialmente los fines de semana. Miles de vehículos la transitan diariamente, muchos de ellos familias que buscan un escape a la capital morelense. Sin embargo, los motociclistas —muchos en grupos que buscan likes en redes— la convierten en su pista particular. Según reportes recurrentes en medios locales y videos virales, los excesos de velocidad, los “caballitos”, los zigzagueos entre carriles y los rebases prohibidos son la norma, no la excepción.
En los últimos meses, la GN y CAPUFE han desplegado operativos específicos como el “Carrusel” y “Casco Seguro”. El primero consiste en patrullas que circulan a velocidad controlada para obligar a los vehículos a reducir la marcha y evitar carreras. El segundo verifica cascos, documentos y equipo de seguridad en puntos clave como Tres Marías, Huitzilac o el kilómetro 42. El objetivo es claro: frenar la ola de accidentes donde las motos son protagonistas. En febrero de 2026, por ejemplo, la GN reportó acciones directas para detener a motociclistas que ignoraban los límites. En abril, se reforzaron revisiones precisamente para inhibir estos comportamientos.
Pero los videos que circulan en redes sociales muestran una realidad distinta y frustrante. Grupos de moteros rebasan las unidades oficiales por la derecha o entre carriles, aceleran sin importar las señales y, en algunos casos, casi provocan caídas o choques múltiples. Un ejemplo reciente captado en video: motociclistas que ignoran por completo el “Operativo Carrusel”, acelerando como si las patrullas no existieran, mientras automovilistas graban indignados y denuncian el peligro en tiempo real. Otro caso: un motero que intenta adelantar una unidad de CAPUFE y genera una maniobra evasiva que pone en riesgo a todos los que viajan cerca. Estas escenas no son aisladas; se repiten cada fin de semana y generan indignación generalizada entre quienes usan la vía de forma responsable.
¿Cuál es el costo real de esta “imprudencia motorizada”? Cifras de años anteriores y reportes recientes hablan de decenas de accidentes fatales al año en este tramo, muchos involucrando motociclistas. Un choque por exceso de velocidad no solo afecta al infractor: puede provocar carambolas que involucran autos familiares, tráileres o incluso peatones en zonas aledañas. Las consecuencias van desde lesiones graves y muertes hasta congestionamientos viales que afectan la economía regional y la tranquilidad de los morelenses. Y mientras algunos buscan “reconocimiento” en TikTok o Instagram, las familias de las víctimas pagan el precio más alto.
Automovilistas consultados en redes y medios locales coinciden: “Es una jornada de peligro constante”. Denuncian que, pese a los esfuerzos de las autoridades, la falta de sanciones inmediatas y contundentes permite que estos comportamientos se normalicen. La GN ha detenido a algunos infractores —incluso por no pagar peaje o no portar casco—, pero el fenómeno persiste. ¿Falta más presencia permanente? ¿Cámaras de vigilancia más efectivas? ¿Mayor coordinación entre GN, CAPUFE y autoridades estatales de Morelos?
Ni “hazaña” ni valentía: es irresponsabilidad pura. Mientras la Guardia Nacional y CAPUFE mantienen operativos para frenar carreras y exceso de velocidad, motociclistas temerarios burlan los filtros para continuar poniendo en riesgo su vida y la de otros conductores. Una muestra alarmante de brutalidad e inconsciencia convertida en espectáculo, donde algunos buscan reconocimiento a costa del peligro ajeno.
¿Hasta cuándo se confundirá la imprudencia con adrenalina? La autopista México-Cuernavaca no es un circuito de carreras. Es una vía pública que debe ser segura para todos. Las autoridades ya actúan; ahora falta que la conciencia vial —y las sanciones— hagan el resto. Los morelenses y capitalinos merecen viajar sin miedo a que un “espectáculo sobre ruedas” termine en tragedia.
