ARIADNA MONTIEL Y EL COMPROMISO ANTI-CORRUPCIÓN QUE MORENA NECESITA

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 4 de mayo de 2026
Este domingo 3 de mayo de 2026, Ariadna Montiel Reyes asumió la dirigencia nacional de Morena con un mensaje claro y contundente: “Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena”. En un momento en que la Cuarta Transformación y varios de sus principales exponentes enfrentan cuestionamientos serios por presuntos casos de corrupción e irregularidades, la nueva presidenta nacional del partido envió una señal firme a militantes, gobernadores, alcaldes y aspirantes. No habrá impunidad ni siquiera para quienes ganen las encuestas rumbo a 2027. Es un compromiso que, si se cumple, podría oxigenar al movimiento y recuperar confianza ciudadana.
Durante su intervención en el VIII Congreso Nacional Extraordinario celebrado en el World Trade Center de la CDMX, Montiel fue precisa: los aspirantes a candidaturas para gubernaturas, diputaciones federales y presidencias municipales deberán presentar una trayectoria impecable. La advertencia es directa y busca cortar de tajo cualquier intento de infiltración de intereses particulares o prácticas del viejo régimen. La dirigente dejó claro que Morena no puede permitirse repetir los vicios que tanto criticó en el pasado, porque eso equivaldría a traicionar los principios que la fundaron.
Ariadna Montiel Reyes fue electa por unanimidad entre más de mil 830 congresistas y permanecerá al frente del partido hasta el 1 de octubre de 2027. Su trayectoria la respalda: fue Secretaria del Bienestar (2022-2026), Subsecretaria del Bienestar (2018-2022), diputada federal (2015-2018) y Directora de la Red de Transporte de Pasajeros en la CDMX (2006-2012). Su paso por programas sociales la conecta directamente con uno de los logros más importantes del movimiento: más de 13.5 millones de personas sacadas de la pobreza durante los gobiernos de la 4T.
En su discurso, Montiel evocó los orígenes del movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador, recordando que Morena nació como una opción ética y popular contra la corrupción del sistema tradicional. Ese llamado a los orígenes no es retórico: en tiempos de cuestionamientos, volver a los principios fundacionales resulta indispensable para evitar que el partido se desgaste desde dentro. La nueva dirigencia tiene la responsabilidad histórica de convertir ese discurso en acción concreta.
La prueba de fuego para Ariadna Montiel será precisamente la aplicación estricta de esta política de cero tolerancia. Si logra blindar las candidaturas de 2027 con perfiles limpios y transparentes, Morena podría llegar fortalecida a los próximos comicios. De lo contrario, las palabras de hoy se convertirán en un compromiso más incumplido. Por ahora, el mensaje es claro y oportuno: en Morena la corrupción ya no tiene cabida. Habrá que verlo.
