GOLPE CERTERO A LOS LINOS: MORELOS AVANZA CON COORDINACIÓN BLINDADA CONTRA EL CRIMEN
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Jueves 7 de mayo de 2026
En el corazón de Morelos, la gobernadora Margarita González Saravia demuestra una vez más su fortaleza como aliada estratégica del gobierno federal. Su capacidad para tejer lazos estrechos con todas las instituciones de la República, especialmente con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se traduce en resultados concretos en materia de seguridad. Esta sinergia ha permitido operaciones de alto impacto que debilitan las estructuras delictivas y devuelven la tranquilidad a las comunidades.
El trabajo coordinado con el gabinete de seguridad federal es uno de los pilares de esta administración estatal. Un claro ejemplo fue el relevo en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de Morelos. Tras la salida de Miguel Urrutia Lozano —quien, antes de venir a nuestra entidad, formaba parte del círculo cercano de Omar García Harfuch y había mostrado buenos resultados—, la gobernadora apostó por el general José Luis Bucio Quiroz. La decisión se tomó en estrecha coordinación con García Harfuch y la Secretaría de la Defensa Nacional, marcando el regreso de un perfil militar al frente de la dependencia.
Este martes, Yautepec amaneció con zozobra, pero también con la esperanza que trae un golpe contundente al crimen organizado. En un operativo conjunto, autoridades federales y estatales desarticularon una célula clave de la banda Los Linos, cuyo centro de operaciones se ubicaba en la comunidad de Barranca Honda, en los límites con Tlaltizapán. El resultado: ocho detenidos, incluido el líder Rodolfo N, alias “Don Ramón”, y uno de sus principales operadores, Carlos N.
El saldo del operativo fue duro pero necesario. Un integrante de la banda perdió la vida durante el enfrentamiento, mientras dos elementos de la SSPC resultaron heridos: uno de ellos ingresó de urgencia al quirófano y el otro recibe atención hospitalaria. Las fuerzas de seguridad aseguraron cuatro armas largas, cinco cortas, 24 equipos telefónicos y una cantidad aún no detallada de droga. El mensaje es claro: el Estado no titubea.
Los Linos se dedicaban a la extorsión, homicidios, robo de vehículos y, principalmente, al trasiego de drogas desde Centroamérica hacia ciudades estadounidenses como San Antonio, El Paso, Atlanta y Carolina del Norte. Su presencia se extendía por Tlaltizapán, Yautepec, Jiutepec y Cuernavaca, generando zozobra entre comerciantes, transportistas y familias morelenses. Hoy, su cúpula principal está tras las rejas.
La operación fue el fruto de intensos trabajos de inteligencia del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ejecutada por la SSPC, la Fiscalía General de la República (FGR) y la Guardia Nacional, con plena coordinación estatal. Este modelo de colaboración es precisamente la fortaleza que Margarita González Saravia ha impulsado desde el inicio de su mandato, alineada con la visión de la presidenta Sheinbaum.
Morelos enfrenta desafíos históricos en seguridad, ocupando posiciones preocupantes en las estadísticas nacionales de violencia. Sin embargo, golpes como este demuestran que la estrategia de coordinación federal-estatal está dando frutos. La gobernadora ha priorizado la inteligencia y el trabajo en equipo por encima de acciones aisladas, fortaleciendo las capacidades locales con el respaldo del gobierno de la República.
El general Bucio Quiroz, al frente de la SSPC, representa esa apuesta por perfiles con experiencia en operaciones de alto riesgo. Su llegada ha coincidido con acciones más decididas contra células que operaban con relativa impunidad en zonas como Barranca Honda. La ciudadanía ya percibe el cambio en el ritmo de las intervenciones.
Este golpe a Los Linos no es un hecho aislado, sino parte de una política de Estado que busca desmantelar de raíz las economías delictivas. La gobernadora González Saravia ha dejado claro que no habrá tregua para quienes extorsionan y envenenan a las comunidades morelenses. Su cercanía con el gabinete federal garantiza que los recursos y la inteligencia fluyan sin cortapisas.
Morelos avanza. Con una gobernadora fuerte en el ánimo presidencial y un equipo de seguridad que actúa con determinación, el estado cierra filas contra el crimen. Operativos como el de Yautepec reconstruyen la confianza ciudadana y abren la puerta a un futuro más seguro. La coordinación perfecta entre federación y estado no es un slogan: es una realidad que hoy golpea donde más duele al narco.
El operativo se ejecutó con un enorme sigilo y hermetismo, precisamente para blindarlo de cualquier filtración interna. Las autoridades federales y estatales optaron por un esquema de compartimentación estricta de la información, consciente de que las indiscreciones y traiciones siguen siendo un problema latente en las corporaciones policiales de Morelos. Miguel Urrutia Lozano, durante su paso por la SSPC, reconoció públicamente esta vulnerabilidad: la existencia de elementos infiltrados o corruptos que comprometen las acciones de inteligencia y permiten que los objetivos del crimen organizado escapen o se preparen. Gracias a esta cautela extrema, el golpe contra la cúpula de Los Linos en Barranca Honda logró la sorpresa total, evitando que los delincuentes recibieran alertas previas y minimizando riesgos mayores para las fuerzas del orden. Esta forma de operar refleja la madurez alcanzada en la coordinación actual y la decisión de la gobernadora Margarita González Saravia de no bajar la guardia ante las amenazas internas que históricamente han sabotado esfuerzos similares.
