El reclutamiento de adolescentes por el crimen organizado en Morelos: una alarma que no puede ignorarse
Morelos enfrenta un problema cada vez más preocupante: el reclutamiento activo de adolescentes por parte de grupos criminales. Según alertó la magistrada presidenta del Tribunal de Justicia para Adolescentes, Adriana Pineda, el número de procesos judiciales contra menores de 18 años ha aumentado de manera significativa, reflejando el fracaso parcial de las políticas públicas dirigidas a la juventud.
Los grupos delictivos están incorporando a estos jóvenes principalmente en actividades de narcomenudeo, secuestros, robo de vehículos y extorsiones.
Los adolescentes son vistos como mano de obra fácil de manipular, con menor percepción del riesgo y consecuencias legales más leves, lo que los convierte en objetivo prioritario para el crimen organizado.
Este fenómeno no solo destruye vidas individuales, sino que perpetúa ciclos de violencia y debilita el tejido social de comunidades enteras.
Detrás de las cifras hay historias de jóvenes en situación de vulnerabilidad, muchos de ellos afectados por deserción escolar, falta de oportunidades laborales, entornos familiares frágiles o exposición temprana a la violencia.
Ante esta realidad, urge un esfuerzo conjunto entre familias, escuelas, autoridades estatales y federales para fortalecer programas reales de prevención, reinserción y generación de oportunidades a través de educación, deporte, cultura y empleos dignos.
La sociedad también tiene un rol fundamental: estar alerta a las señales de reclutamiento y apoyar iniciativas locales que brinden alternativas positivas a los jóvenes.
Este es un asunto delicado que trasciende las estadísticas y toca directamente el futuro de una generación. Proteger a los adolescentes no es solo una obligación institucional, sino una responsabilidad colectiva impostergable.
