Cuautla: Hacia la ingobernabilidad por crisis política en el Ayuntamiento
Este 24 de junio, el Congreso del Estado de Morelos aprobó la destitución definitiva de Jesús Corona Damián como presidente municipal de Cuautla, una decisión que marca el fin de su gestión tras su vinculación a proceso por presuntos delitos de delincuencia organizada y extorsión. Sin embargo, lejos de abrir paso a una transición ordenada, la medida ha profundizado las tensiones al interior del Cabildo y generado serias dudas sobre la estabilidad institucional en el municipio.
Apenas oficializada la destitución, la regidora Araceli Xixitla denunció que la síndica municipal y presidenta en funciones, Nancy Echeverría Guerrero, procedió a realizar despidos y nuevos nombramientos en diversas áreas del Ayuntamiento, entre ellas Obras Públicas, la Dirección del Deporte y la Secretaría Municipal. Estas acciones se llevaron a cabo pese al exhorto expreso de los legisladores locales para que no se modificara la estructura administrativa durante el proceso de transición, con el objetivo de preservar la operatividad y evitar afectaciones a la ciudadanía.
Xixitla insistió en el respeto a la legalidad y a los procedimientos establecidos. En ese sentido, pidió que se respete la designación del alcalde suplente, Salvador Molina Martínez, para garantizar la continuidad de los trabajos municipales y prevenir mayores afectaciones a los servicios públicos. Según la regidora, los cambios realizados de manera apresurada generan incertidumbre entre el personal y ponen en riesgo el funcionamiento normal de la administración en un momento especialmente delicado.
El contexto de inestabilidad en Cuautla no es nuevo, pero se ha agravado notablemente. Salvador Molina Martínez, quien asumió como suplente tras la ausencia del alcalde titular, denunció amenazas de muerte en su contra y contra su familia, incluyendo un mensaje entregado en el domicilio de una de sus hijas con un ultimátum de tres días para renunciar. Esta situación se suma a reportes previos sobre presuntos desfalcos en recursos públicos, como los destinados al fondo agrícola, así como una deuda heredada y problemas persistentes en materia de seguridad.
Las acciones de la síndica en funciones, si se confirman como contrarias al exhorto del Congreso, podrían interpretarse como un intento de consolidar control en medio de la crisis, lo que erosiona la confianza institucional y abre la puerta a una parálisis administrativa. En un municipio ya golpeado por problemas financieros, laborales y de seguridad, cualquier interrupción en la prestación de servicios básicos representa un costo directo para la población.
La resolución final del relevo y la llegada efectiva del alcalde suplente serán determinantes. Mientras tanto, la intervención de las autoridades estatales resulta urgente para restaurar el orden, aplicar las auditorías necesarias y asegurar que prevalezca el Estado de derecho. Cuautla necesita gobernabilidad real, no más divisiones que terminen por afectar la vida cotidiana de sus habitantes. La ciudadanía observa con preocupación cómo se resuelve esta transición.
