EL T-MEC SE VA A 2027

Gracias a Dios ¡es viernes!
24 de julio 2026
Eduardo Ángel Cinta Flores
[email protected]
Cuando niño me paraba frente a una bomba de surtimiento de la gasolinera que estaba frente al Jardín Borda, justo en donde hoy existe un mercado de artesanías. Veía bailotear tres esferas de colores que dentro de una copa de cristal se movían al pasar el combustible. Era el año de 1955, oía comentar a mi Padre Don Miguel, del crecimiento petrolero mexicano, de las grandes exportaciones de combustible a diferentes partes del mundo, sobre todo a aquellas que aún tenían el sufrimiento de conflictos bélicos.
México se transformó en una potencia petrolera en los años 1960/1970 gracias a tres factores clave: los grandes descubrimientos de yacimientos en el sureste, los altos precios internacionales del crudo y una agresiva política de expansión impulsada por Petróleos Mexicanos (PEMEX).
Para tal desarrollo tenía que venir el endeudamiento indiscriminado ante un futuro promisorio de producción masiva a precios altos, en su planeación no se consideraba el ingreso potencializado de los países árabes por medio de la Organización de Países Exportadores de Petróleo la OPEP de la que formaba parte Venezuela.
Vino la debacle, la excesiva dependencia de los ingresos petroleros dejó a la economía mexicana muy frágil ante la caída de precios internacionales del crudo a principios de los años 80. El presupuesto mexicano petrolizado sin planeación por unos 15 años, el ingreso de los países de la OPEP que regulaba el mercado a un valor muy inferior al precio mexicano, así como la arrogante postura de los gobernantes en turno, López Portillo y De La Madrid provocaron una crisis económica que repercutió en la paraestatal PEMEX, ¡coloquialmente les valió gorro!
Las empresas americanas dejaron de adquirir los combustibles mexicanos que eran demasiado caros. Al Tío Sam también le valió gorro el destino de PEMEX soslayando lo que la empresa lo había apoyado desde 1942 cuando le hundieron dos buques petroleros que les surtirían de combustible a los comandos de Garrison en la segunda guerra mundial.
La caída tremenda, que supuestamente iba a ser detenida por el Derviche Macuspano, Andrés Manuel López Obrador rescatando a PEMEX del hundimiento operativo y financiero que tenía, no ocurrió, diría el nativo de los pueblos originarios “Ni maís paloma”, fue peor el remedio que la enfermedad. A AMLO también le valió madre la paraestatal, había que sostener su agonía para que siguiera haciendo grandes donaciones al huachicol fiscal para solventar a tanta rémora parasitaria que había brotado.
Hace más de un año se dio a conocer una investigación sobre Ernesto Rufo Appel como presunto involucrado en la rectoría del huachicol fiscal. El pasado 16 de julio fue detenido y alojado en el penal del altiplano, en Almoloya, a 2,300 kilómetros en lejanía de sus familiares. Ayer tras 36 horas de pesada audiencia, fue vinculado a proceso junto con otras personas.
Lo que si es que, la reclusión distante de su familia, en un recinto de alta muy alta seguridad y privado de los derechos humanos que amerita el delito que le imputan, se considera medida más que disuasiva, debiera ser censurada y regulada por los organismos de Derechos Humanos, diría la añorada abuelita “tras apaleado, aporreado”.
Desde que llegó la 4T el huachicol fiscal instauró lo que se conoce como el fraude del siglo, esquema inmenso que ha salpicado a la clase gobernante. Las autoridades federales no han sido buenas para detener a todos los presuntos implicados, ni siquiera para aclarar qué ocurre realmente con investigaciones que, por su naturaleza, deberían seguirse de oficio.
Hay personajes que por su participación y relevancia son mencionados constantemente en medios de comunicación, en investigaciones periodísticas, denuncias, expedientes de la propia Fiscalía General de la República y filtraciones provenientes de Estados Unidos, ¿en dónde quedan?: el exgobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, Andrés López Beltrán, hijo del expresidente, quien aparece mencionado en una carpeta de investigación de la FGR, el senador Adán Augusto López Hernández y el exsecretario de Marina Rafael Ojeda Durán, sus sobrinos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco durante el gobierno de Adán Augusto López y … y … y … un buti de ñeros que se forman en la fila de “yo no fui”
Ninguna autoridad ha explicado con claridad cómo avanzan los procesos, cuáles son las pruebas existentes y de qué manera se configura jurídicamente el delito de huachicol fiscal. Por lo pronto hay que desviar la atención y dejar fuera de foco a la gobernadora de Baja California Marina del Pilar Ávila Olmeda, al igual que Rocha Moya hay que protegerla.
Mientras tanto, los estadounidenses condicionan el progreso de las negociaciones del T-MEC a qué el gobierno de la Cuarta T atienda con esmero los reclamos que sobre seguridad y narcotráfico, desmantelar laboratorios y procesar redes criminales, le han hecho, pero que el gobierno, valiéndole gorro el país, prefiere mantener los temas comerciales en un carril estrictamente técnico. Ayer el troglodita neoyorkino volvió a aplicar sus lacerantes aranceles, sí el tratado no avanza por culpa mexicana, a él le vale madre, entre tanto los negociadores se volverán a reunir en el 2027.
Aquí entre nos: Pronto muy pronto la limpia en el gabinete estatal morelense llegará, con el apoyo de los funcionarios que sirven la gobernadora Margarita González podrá con cordura resolver el cúmulo de problemas que los ineptos le han generado.
Amigos, la semana tiene siete días y ¡gracias a Dios es viernes!
