VIDEO. Caen 217 kilos de cocaína en doble fondo sobre la México-Cuernavaca: un “mulero” de 38 años y una pregunta que la FGR no puede esquivar
¡Cargado hasta el tope a las puertas de la CDMX! Un hombre de 38 años circulaba este martes 4 de agosto por la autopista México-Cuernavaca, a la altura del kilómetro 5+400 en Tlalpan, con la camioneta de carga aparentemente vacía… hasta que le marcaron el alto. Lo delataron sus propios nervios: cambios de carril constantes e intempestivos que ponían en riesgo a quien circulaba a su lado. Lo que los agentes de la SSPC, la FGR (a través de la AIC) y la SSC-CDMX encontraron al revisar la unidad no fue un error de manejo. Fue un doble fondo perfectamente modificado en la carrocería y el área de carga: 217 paquetes con exactamente 217 kilogramos de cocaína.
El detenido fue leído de sus derechos y, junto con el cargamento, puesto a disposición del Ministerio Público federal. Omar García Harfuch confirmó el operativo y dejó claro lo evidente: las investigaciones continúan para establecer la ruta de trasiego y el destino final de la droga.
Hasta aquí el comunicado oficial. Ahora lo que duele. Doscientos diecisiete kilos no se mueven “por accidente” a cinco kilómetros de la Ciudad de México. No se fabrican dobles fondos de esa calidad en un taller de barrio. No se arman 217 paquetes idénticos sin logística, sin financiamiento y sin alguien que garantice el paso. El conductor es el eslabón más débil, el que se expone y el que cae. El resto de la cadena —origen, intermediarios, puntos de recepción y, sobre todo, quienes permiten o facilitan el flujo— sigue intacto.La FGR tiene en sus manos no solo un detenido y un cargamento. Tiene la oportunidad (y la obligación) de rastrear placas, dueños reales del vehículo, antecedentes de la unidad, posibles empresas de “transporte” o “logística” que operan con impunidad y cualquier rastro financiero o de comunicación que apunte más arriba.
Porque el “no sabíamos lo que ocurría frente a nuestras narices” ya no convence a nadie. Menos cuando el producto termina rodando a plena luz del día, a minutos del Zócalo. Mientras no se toque a los que realmente mandan, este golpe seguirá siendo solo eso: un golpe mediático, un mulero menos y 217 kilos que no llegaron… pero que mañana serán otros 217, u otros 500. La pregunta ya no es cuánto se decomisa. Es hasta cuándo se seguirá deteniendo solo al que maneja.
