Colegio Cristóbal Colón de Cuernavaca abandona el modelo militarizado tras 81 años, en acato a disposición federal de la SEP
El emblemático Colegio Cristóbal Colón, una de las instituciones educativas más tradicionales de Cuernavaca, dejará atrás su modelo de formación militarizada a partir del ciclo escolar 2026-2027. La decisión responde a la reciente instrucción de la Secretaría de Educación Pública (SEP) federal, encabezada por Mario Delgado Carrillo, que prohíbe a cualquier plantel —público o privado— operar bajo denominaciones o modalidades “militarizada”, “militar”, “castrense” o análogas, a partir del 31 de agosto de 2026.
La medida federal surgió tras la muerte de la adolescente Dafne Zapata en una academia militarizada de Tamaulipas y ordena a las autoridades estatales revisar autorizaciones, permisos y Reconocimientos de Validez Oficial de Estudios. Las instituciones que incumplan enfrentan suspensión o clausura, pues la formación militar queda reservada exclusivamente a la Secretaría de la Defensa Nacional.
Mediante comunicados y conferencia de prensa, el rector Diego Armando Franco Vivanco y el cuerpo directivo del Cristóbal Colón confirmaron que acatarán las disposiciones. La secundaria será la más afectada: se eliminarán jerarquías, reconocimientos y ascensos de corte castrense; los grupos disciplinarios se reconvertirán en actividades deportivas, y se modificará el escudo institucional (retiro de fusiles cruzados y la leyenda “militarizado”). Maternal, preescolar y primaria no operaban bajo ese esquema, por lo que no sufrirán cambios relevantes. La preparatoria, incorporada a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), está bajo análisis jurídico por su autonomía.
El colegio mantendrá escolta, banda de guerra y valores de disciplina y civismo, siempre que las autoridades lo permitan, e iniciará el próximo ciclo con normalidad.
Contexto histórico: el legado del inolvidable Padre Armando Vargas Caraza
La historia del plantel está indisolublemente ligada a la figura de su fundador, el monseñor Armando Vargas Caraza (1914-1985), sacerdote veracruzano llegado a Cuernavaca para hacerse cargo del seminario local. El 22 de febrero de 1945 abrió las puertas de la Escuela Cristóbal Colón en la calle Salazar número 4. Con el tiempo el proyecto evolucionó: en 1957 se convirtió en Centro Militarizado y en 1967 adoptó oficialmente el nombre de Escuela Militarizada Cristóbal Colón, consolidando un modelo que combinaba rigor académico con disciplina, honor, amor a Dios, a la Patria y a los demás.
El Padre Armando —quien recibió el grado de Coronel de Complemento por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional y el título de Monseñor Soldado del Papa otorgado por Paulo VI— siempre se mostró orgulloso de esa formación militarizada. Lo demostraba en los desfiles cívicos de las Fiestas Patrias y del 20 de Noviembre, cuando él mismo marcaba el paso “derechito, derechito” al frente de cientos de alumnos cuya gallardía era aplaudida por el pueblo de Cuernavaca.
Su presencia en actos públicos, el mantenimiento de la escolta y la banda de guerra, y la insistencia en la disciplina férrea como forja de carácter, fueron constantes de su labor durante décadas.
Quienes conocieron su obra coinciden en que el inolvidable Padre Armando nunca hubiera aceptado la decisión de la SEP. Para él, la educación militarizada no era un adorno ni una modalidad accesoria, sino el corazón de un proyecto que formó generaciones de morelenses en valores de lealtad, honestidad y servicio.
Hoy, 41 años después de su fallecimiento (15 de octubre de 1985), el colegio que fundó cierra un capítulo de 81 años y abre otro, en el que la disciplina y el civismo se reorientarán bajo un esquema civil, mientras la memoria del fundador sigue presente en el auditorio que lleva su nombre y en el recuerdo de miles de egresados.
