Morelos: entre operativos y persistencia de la extorsión, el pequeño comercio sigue bajo presión
La encuesta nacional “Pulso de la Tienda de Barrio 2026: Economía, Seguridad y Percepción del País”, elaborada por la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) con más de 3 mil 500 establecimientos de los 32 estados, colocó a la inseguridad como la principal preocupación de los tenderos, por encima de la inflación.
Extorsión, cobro de piso, asaltos y el control de redes de distribución por grupos criminales marcaron el primer semestre del año, en un contexto donde ocho de cada diez negocios reportaron reducción de márgenes y muchos absorbieron alzas de precios para no perder clientela.
Aunque Morelos no figuró entre las 11 entidades con mayor incidencia de inseguridad según el estudio de ANPEC (donde destacaron Zacatecas, Sinaloa, Tamaulipas, Estado de México, Guanajuato y otras), la problemática está documentada en el estado. Reportes locales confirman que comerciantes de abarrotes, tortillerías, panaderías y pequeños negocios enfrentan cobros ilegales y amenazas.
Durante el primer semestre de 2026 las denuncias por extorsión aumentaron de forma significativa —en algunos conteos se duplicaron o crecieron más del 60 %—, con cierres de locales y presión especialmente visible en municipios como Cuautla.
A lo largo de 2026 se desplegaron operativos federales y estatales de alto impacto. El Operativo Enjambre, en mayo, permitió la detención de alcaldes, funcionarios y operadores vinculados a células delictivas, incluidas facciones ligadas al Cártel de Sinaloa y el grupo “Los Linos”. En julio se golpeó al grupo “La Empresa”, con capturas por extorsión y cobro de piso en Cuautla y Jiutepec. El Plan Morelos y la Estrategia Nacional contra la Extorsión reportaron la creación de una red de protección con más de mil 100 establecimientos, miles de detenciones por delitos de alto impacto y una reducción cercana al 54 % en el promedio diario de homicidios dolosos en ciertos periodos.
Sin embargo, coberturas periodísticas de finales de julio y principios de agosto de 2026 siguen registrando que cientos de pequeños empresarios y comerciantes continúan bajo amenaza. Voces locales señalan que el miedo persiste y que, para muchos, los operativos aún no han logrado eliminar la presión del cobro de piso. Morelos mantiene tasas elevadas de extorsión en rankings nacionales, lo que indica que los avances en seguridad no se han traducido todavía en un alivio generalizado para el comercio de barrio.
El panorama actual muestra que las acciones de inteligencia y los operativos han generado resultados concretos y han debilitado estructuras criminales, pero la realidad cotidiana de las tienditas morelenses revela que la extorsión y la inseguridad siguen siendo un lastre. Mientras no se consolide una protección efectiva y sostenida en el territorio, el pequeño comercio —sostén de miles de familias— continuará operando entre la resistencia diaria y la incertidumbre.
