Implicaciones de la Falla Clarión en el Centro de México; ¿Representa riesgos sísmicos para Morelos?
La Falla Clarión es una monumental estructura geológica cuyo origen es una gigantesca zona de fractura submarina en el océano Pacífico. Esta fractura se extiende por miles de kilómetros bajo el mar y penetra en el continente de forma subterránea a la altura de Jalisco. A partir de ahí, su trazo cruza de oeste a este el territorio mexicano, sirviendo como uno de los ejes principales que alinean los volcanes y los sistemas de fallas locales dentro del Eje Neovolcánico Transmexicano.
En el estado de Morelos, la Falla Clarión no se manifiesta como una única grieta superficial visible a simple vista, sino a través de un complejo sistema de fracturas secundarias e inestabilidad subterránea. Su zona de influencia directa abarca principalmente la franja norte de la entidad, ligada a la Sierra de Chichinautzin (en los límites de Huitzilac y el norte de Cuernavaca), y se extiende hacia municipios del centro y oriente como Tepoztlán, Yautepec y los límites con el estado de Puebla. Las deformaciones de este sistema son las responsables históricas de la formación montañosa y volcánica que delimita al norte de la entidad.
Respecto al riesgo sísmico, la Falla Clarión y sus ramificaciones locales representan un peligro sísmico latente de tipo cortical o intraplaca, caracterizado por generar temblores locales de baja magnitud pero con epicentros muy superficiales. Aunque la mayor fuente de sismos destructivos para Morelos proviene de la subducción en las costas del Pacífico o sismos profundos dentro de la placa de Cocos (como el terremoto del 19 de septiembre de 2017), las fallas locales asociadas a Clarión producen los llamados “microsismos” o enjambres sísmicos locales. Estos movimientos provocan fuertes sacudidas de corta duración que asustan a las poblaciones vecinas y pueden comprometer estructuras vulnerables.
En conclusión, la infraestructura urbana de Morelos debe considerar siempre el Atlas de Riesgo y las normativas de construcción sísmica, ya que el subsuelo del estado se encuentra activamente fracturado. Aunque no sea una falla que genere megaterremotos de forma continua, su constante reacomodo y la interacción con la actividad volcánica circundante obligan a mantener un monitoreo constante. La prevención civil y el diseño estructural estricto siguen siendo las mejores herramientas para mitigar el riesgo que este gigante geológico representa bajo los pies de los morelenses.
