“Para las girls” la frase viral que revela más sobre el sexismo de internet de lo que parece
En redes sociales, la palabra “girl” dejó de ser simplemente una forma de referirse a una mujer joven y se convirtió en un prefijo para explicar prácticamente cualquier aspecto de la vida cotidiana. “Girl math”, “girl dinner”, “I’m just a girl”, “clean girl”, “hot girl”, “girl explainers” y, más recientemente, “fútbol explicado para las girls” son parte de una tendencia mucho más amplia conocida como “girlification”, en la que actividades, gustos y comportamientos son adaptados específicamente para mujeres. Aunque muchas de estas expresiones nacen como bromas creadas y compartidas por las propias usuarias, el fenómeno también ha abierto una discusión sobre el trasfondo sexista que puede existir detrás de la idea de que las mujeres necesitan una versión diferente, más sencilla o más “digerible” de cosas que tradicionalmente se consideran universales.
Uno de los ejemplos más conocidos es “girl math”, utilizado para justificar de manera humorística gastos o compras mediante una lógica deliberadamente absurda; mientras que “girl dinner” nació para describir comidas improvisadas y poco convencionales, muchas veces compuestas por pequeñas porciones de distintos alimentos. También está “I’m just a girl”, una expresión utilizada para justificar de manera irónica determinadas conductas femeninas, desde compras impulsivas hasta decisiones consideradas poco racionales. El problema no está necesariamente en ninguno de estos memes de manera individual, sino en la acumulación de etiquetas que terminan asociando la feminidad con características como la irracionalidad, el consumo, la ingenuidad, la superficialidad o la necesidad de ser protegida. Investigaciones sobre la cultura digital “girl” señalan precisamente que estas tendencias pueden generar comunidad y sentido de pertenencia, pero también reproducir estereotipos y limitar la manera en que se representa la feminidad en internet.
La tendencia se volvió especialmente evidente durante el Mundial de 2026 con el contenido de “fútbol explicado para las girls”, que comenzó a circular ampliamente en redes sociales. La idea, en principio, puede parecer inofensiva e incluso útil para quienes no conocen el deporte, pero el debate surgió alrededor de una pregunta: ¿por qué tendría que existir una explicación del fútbol “para mujeres”? Explicar las reglas a una persona que no conoce el deporte no tiene nada de problemático; convertir el género en la razón por la que supuestamente necesita una explicación especial sí puede reproducir el estereotipo de que las mujeres no entienden de fútbol, deportes, matemáticas o determinados temas considerados tradicionalmente masculinos. Durante el torneo, incluso aparecieron críticas en redes que señalaban que el problema no era explicar el fútbol, sino asumir que las mujeres necesitaban una versión diferente para poder entenderlo.
Esta lógica aparece también en otras expresiones: “girl explainers” para explicar temas considerados complejos, tiendas o productos clasificados como “para girls”, contenido que presenta a las mujeres como incapaces de tomar determinadas decisiones o publicaciones donde “I’m just a girl” funciona como una especie de permiso para no asumir responsabilidad. La investigación sobre las llamadas “girl trends” advierte que esta infantilización puede ser contradictoria: por un lado, las mujeres utilizan el lenguaje para apropiarse de estereotipos, crear humor y construir una comunidad propia; por otro, la repetición constante puede terminar normalizando la idea de que una mujer adulta es una “girl” que necesita que le expliquen las cosas, que puede comportarse de manera irracional porque “así son las girls” o que ciertas actividades tienen que ser traducidas para que pueda comprenderlas.
La paradoja es que muchas de estas tendencias son creadas por mujeres y funcionan precisamente porque existe un reconocimiento colectivo del humor: decir “girl math” después de comprar algo o “I’m just a girl” después de hacer una tontería puede ser una forma de ironizar sobre los estereotipos y convertirlos en una especie de lenguaje interno. Sin embargo, cuando esas expresiones se repiten sin cuestionamiento, también pueden reforzar las mismas ideas de las que se están burlando.
El fenómeno no demuestra que las mujeres realmente sean menos racionales, menos capaces con los números o menos interesadas en el deporte; demuestra, más bien, lo profundamente arraigados que siguen estando esos estereotipos y lo fácil que resulta convertirlos en entretenimiento. El verdadero debate, entonces, no es si las mujeres pueden decir “girl math” o disfrutar un “girl dinner”, sino por qué en internet sentimos la necesidad de agregar “girl” a tantas cosas y qué estamos diciendo, consciente o inconscientemente, cuando asumimos que las mujeres necesitan una versión especial de algo que debería ser para todos.
