Amilcingo estalló: la autoridad dejó crecer el conflicto hasta cerrar la Siglo XXI
Redacción Información General, Temoac
El conflicto interno de la Escuela Normal Rural “General Emiliano Zapata” de Amilcingo salió este jueves de sus instalaciones y terminó paralizando durante varias horas la Autopista Siglo XXI. Lo que comenzó como una disputa entre trabajadores, directivos y grupos estudiantiles escaló hasta convertirse en un problema carretero, político y de seguridad, mientras las autoridades educativas estatales fueron rebasadas por una confrontación que llevaba varios días gestándose.
Desde el pasado 17 de agosto, alrededor de 80 trabajadores docentes y administrativos mantienen una Asamblea General Permanente y un denominado “paro de brazos caídos”. El grupo exige la salida de Cristina Quiroz Vergara, encargada del despacho de la Dirección, a quien acusa de carecer del perfil necesario, desconocer la dinámica de las escuelas normales y generar hostigamiento y división dentro de la comunidad. La representación sindical, encabezada por Tonatiuh Tlapa Rangel, sostiene que durante aproximadamente año y medio no ha existido un proyecto académico definido ni diálogo suficiente con la plantilla laboral.
La base estudiantil sostiene una versión radicalmente distinta. Las normalistas consideran ilegal e injustificada la suspensión de actividades y acusan a los trabajadores de abandonar sus responsabilidades precisamente cuando debía desarrollarse la jornada de actualización previa al ciclo escolar 2026-2027. Ante la ausencia del personal, las alumnas aseguran que han tenido que cubrir labores de vigilancia, comedor, mantenimiento y funcionamiento cotidiano del internado.
Detrás de la disputa por la Dirección aparecen señalamientos todavía más delicados. Las estudiantes afirman que el enfrentamiento se recrudeció después de que Cristina Quiroz respaldó denuncias contra presuntos cobros excesivos por asesorías y trámites de titulación. También han solicitado investigar el destino de recursos federales, entre ellos un supuesto faltante superior a ocho millones de pesos, además del dinero etiquetado para reparar un autobús escolar. Se trata de acusaciones que deberán ser auditadas y demostradas, pero que explican por qué la confrontación ya no puede presentarse como una simple diferencia laboral.
La tensión alcanzó este jueves su punto más peligroso. Estudiantes contrarias al paro denunciaron haber sufrido presuntas agresiones físicas y verbales, intimidaciones e incluso disparos, hechos que —de confirmarse— significarían que la disputa dejó atrás cualquier cauce institucional. Las jóvenes responsabilizaron a docentes vinculados con el SNTE y a funcionarios del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos de promover acciones destinadas a desestabilizar el plantel. Los señalamientos exigen una investigación inmediata y no una nueva mesa burocrática destinada únicamente a ganar tiempo.
Durante la tarde, docentes y estudiantes que no forman parte de la base estudiantil cerraron ambos sentidos de la Autopista Siglo XXI, a la altura de Amilcingo, para presionar al Gobierno de Morelos y exigir la remoción de la responsable del plantel. El cierre atrapó a automovilistas, transportistas de carga y autobuses de pasajeros en una de las principales conexiones entre Morelos y Puebla. Empresas como Autobuses ORO y Futura desviaron sus unidades por carreteras federales, lo que añadió hasta dos horas a algunos recorridos hacia Puebla, Cuautla, Cuernavaca, Guerrero y otros destinos.
Vehículos pequeños buscaron salir por caminos secundarios y veredas, mientras las unidades pesadas tuvieron que rodear por Amayuca, Izúcar de Matamoros, Agua Dulce y Tepeojuma. Una disputa que correspondía atender al IEBEM y a la Secretaría de Educación terminó cobrándoles la factura a cientos de ciudadanos completamente ajenos al problema. Durante buena parte del día tampoco hubo una explicación pública suficientemente clara sobre quién negociaba, cuáles eran las demandas concretas y bajo qué condiciones podría reabrirse la circulación.
Finalmente, el bloqueo fue levantado y el tránsito comenzó a restablecerse en ambos sentidos, aunque la circulación tardó en normalizarse por la acumulación de vehículos. La carretera quedó libre, pero ninguna de las causas profundas del enfrentamiento fue resuelta: los trabajadores mantienen sus acusaciones contra la encargada de la Dirección; las estudiantes exigen el regreso o la sustitución de quienes no están laborando, y sobre ambas partes pesan denuncias que deben esclarecerse.
El lunes 31 de agosto iniciará formalmente el ciclo escolar y las alumnas ya advirtieron que, si los docentes no se presentan, emprenderán marchas, bloqueos y nuevas movilizaciones. La Normal de Amilcingo no es cualquier plantel: tiene más de medio siglo de organización, una comunidad combativa y un fuerte respaldo social en Temoac. Si los operadores estatales desconocían esa historia, la jornada de este jueves debió servirles de advertencia: la autopista fue liberada, pero la crisis apenas comienza.
