Morelos busca inversionistas de Estados Unidos mientras el turismo local resiente la temporada vacacional
Morelos vive una curiosa paradoja económica. Mientras representantes empresariales del estado sostienen encuentros con una misión integrada por 60 empresarios estadounidenses agrupados en la United States-Mexico Business Alliance (USMEXA) para promover inversiones en sectores como tecnología, manufactura, farmacéutica y agroindustria, prestadores de servicios turísticos del oriente reportan una temporada de verano muy por debajo de las expectativas. En algunos casos, la actividad apenas alcanzó entre 50 y 55 por ciento de los niveles esperados.
La coincidencia revela dos realidades distintas de la economía morelense. Por un lado, existe el esfuerzo gubernamental y empresarial para atraer capital extranjero, generar empleos y aprovechar las ventajas competitivas del estado, entre ellas su cercanía con la Ciudad de México, su infraestructura educativa y la presencia de centros de investigación. Por otro, negocios vinculados al turismo enfrentan un escenario más complicado debido a la reducción del gasto familiar, el regreso a clases y un entorno económico que obliga a muchas personas a priorizar otros compromisos financieros.
El contraste obliga a reflexionar sobre el modelo de crecimiento que necesita Morelos. La llegada de nuevas inversiones siempre será positiva si se traduce en empleos formales y mejor remunerados, pero difícilmente podrá sustituir la importancia que tiene el mercado interno para miles de pequeños negocios, hoteles, restaurantes y comercios que dependen del consumo cotidiano de los propios mexicanos. Una economía sólida requiere ambas cosas: inversión productiva y consumidores con capacidad de gasto.
Por ello, el reto no consiste en elegir entre atraer dólares o fortalecer el turismo, sino en lograr que ambos motores funcionen simultáneamente. Las reuniones con empresarios estadounidenses representan una oportunidad que deberá medirse por los proyectos concretos que lleguen al estado. Al mismo tiempo, el flojo desempeño turístico de este verano lanza una señal de alerta sobre la necesidad de fortalecer la promoción, la seguridad y el poder adquisitivo de las familias. Morelos necesita inversionistas que apuesten por el estado, pero también visitantes que encuentren razones y recursos para seguir llegando.
