A casi 10 años, detienen a Arturo “N”, presunto responsable del transfeminicidio de Paola Buenrostro
Casi una década después del asesinato de Paola Buenrostro, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México logró detener a Arturo “N”, señalado como probable responsable del transfeminicidio que marcó un precedente en la lucha por los derechos de las mujeres trans en México.
La detención ocurrió el 31 de agosto en la colonia El Tráfico, en el municipio de Nicolás Romero, Estado de México, donde agentes de la Policía de Investigación localizaron al hombre que permanecía prófugo desde 2016. En abril de 2023, la Fiscalía había ofrecido una recompensa de hasta 500 mil pesos por información que permitiera ubicarlo y detenerlo.
Paola, una mujer trans y trabajadora sexual, fue asesinada la madrugada del 30 de septiembre de 2016. De acuerdo con la investigación, había abordado el vehículo de Arturo “N”, quien contrató sus servicios. Minutos después pidió auxilio a sus compañeras, quienes escucharon dos disparos y posteriormente encontraron a Paola herida en el asiento del copiloto, mientras el ahora detenido presuntamente sostenía un arma de fuego.
Arturo “N” fue detenido inicialmente tras los hechos, pero fue liberado dos días después. Posteriormente, en octubre de 2016, la entonces Procuraduría capitalina obtuvo una orden de aprehensión en su contra, aunque durante años logró evadir a las autoridades.
El caso provocó una fuerte movilización encabezada, entre otras personas, por Kenya Cuevas, amiga y compañera de Paola, cuya lucha por justicia se convirtió en uno de los movimientos más importantes para visibilizar la violencia contra las mujeres trans. La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México reconoció posteriormente el caso como transfeminicidio y documentó diversas deficiencias en la investigación inicial.
La exigencia de justicia también impulsó cambios legales. En julio de 2024, el Congreso de la Ciudad de México aprobó la llamada Ley Paola Buenrostro, que incorporó el transfeminicidio al Código Penal capitalino y estableció penas de 35 a 70 años de prisión.
Ahora, casi 10 años después del crimen, Arturo “N” quedó nuevamente a disposición de las autoridades. La Fiscalía recordó que se trata de un probable responsable y que deberá prevalecer la presunción de inocencia hasta que exista una sentencia judicial.
La detención representa un avance en un caso que durante años simbolizó la impunidad y la falta de reconocimiento de la violencia que enfrentan las mujeres trans en México.
