Sequía golpea al campo de Morelos; estiman pérdidas en 50 mil hectáreas de cultivos
La falta de lluvias durante alrededor de 40 días habría provocado daños severos en parcelas de maíz y sorgo, poniendo en riesgo los ingresos de cientos de productores morelenses.
La prolongada ausencia de lluvias comienza a traducirse en pérdidas importantes para el sector agrícola de Morelos. Productores reportan que aproximadamente 50 mil hectáreas de maíz y sorgo habrían resultado afectadas o prácticamente perdidas debido al déficit de humedad registrado durante las últimas semanas.
El impacto se concentra principalmente en cultivos que dependen de las precipitaciones de temporada, por lo que la falta de agua en una etapa determinante del desarrollo de las plantas habría reducido considerablemente las expectativas de cosecha.
Para los agricultores, el problema no se limita a la pérdida de las plantas. Una cosecha insuficiente representa también menores ingresos para las familias dedicadas al campo y dificultades para recuperar los gastos realizados en semillas, fertilizantes, preparación de la tierra, maquinaria y jornales.
Ante este escenario, los productores han planteado la necesidad de que las autoridades estatales y federales activen mecanismos extraordinarios de apoyo, entre ellos esquemas de atención para pérdidas agrícolas y el seguro catastrófico, con el objetivo de reducir el impacto económico que enfrentan las comunidades rurales.
La situación adquiere especial relevancia porque el maíz y el sorgo forman parte importante de la actividad agrícola de Morelos y sostienen una cadena económica que incluye desde los productores y trabajadores del campo hasta comerciantes, transportistas y compradores de granos.
Aunque las lluvias registradas recientemente podrían representar un alivio para algunas zonas, productores advierten que la humedad que llegue en esta etapa no necesariamente permitirá recuperar los cultivos que ya presentan daños irreversibles.
El sector agrícola permanece así a la espera de una evaluación oficial de las superficies afectadas y, principalmente, de una respuesta de las autoridades para determinar qué apoyos podrán otorgarse a los productores que enfrenten pérdidas.
La situación vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad del campo morelense ante los cambios en los patrones de lluvia y la necesidad de fortalecer mecanismos de prevención y respaldo económico para los agricultores durante temporadas con condiciones climáticas adversas.
