A medio siglo de su muerte, el legado de Vinh Flores vuelve al centro de la Normal de Amilcingo
La escuela permanece tomada en medio de un conflicto entre estudiantes y trabajadores; este lunes las normalistas recuerdan al profesor que impulsó la creación del plantel y participó en el movimiento que dio origen al municipio de Temoac.
A 50 años de la muerte de Vinh Flores Laureano, la Escuela Normal Rural “Gral. Emiliano Zapata” de Amilcingo vuelve a colocar en el centro de la conversación la historia de organización social que marcó al oriente de Morelos durante la década de 1970.
Las instalaciones del plantel permanecen tomadas por las estudiantes, en el marco del conflicto que mantienen con trabajadores académicos y administrativos. Este lunes 7 de septiembre, las normalistas se trasladarán a Puebla para participar en actividades conmemorativas por el aniversario luctuoso de quien es considerado uno de los principales impulsores de la institución. Para el martes está prevista una marcha hacia Cuernavaca.
Pero la figura de Flores Laureano trasciende la historia de la Normal. Su trayectoria está estrechamente relacionada con uno de los procesos de organización comunitaria más importantes del Morelos de los años setenta: la creación del municipio de Temoac.
Un maestro formado en la lucha social
Vinh Flores Laureano nació el 18 de diciembre de 1946 en Amilcingo. De acuerdo con investigaciones históricas y testimonios recuperados sobre el movimiento de la región, provenía de una familia vinculada a las luchas campesinas y al zapatismo. Su abuelo, Aarón Laureano, fue combatiente zapatista, mientras que su padre participó activamente en la vida comunitaria.
Durante su juventud se vinculó con organizaciones campesinas y con las Juventudes Comunistas. Posteriormente viajó a la entonces Unión Soviética, donde realizó estudios en la Universidad Patrice Lumumba. A su regreso a Morelos concentró buena parte de su actividad en las comunidades rurales del oriente del estado.
Su preocupación por la falta de oportunidades educativas para los jóvenes de la región lo llevó a impulsar, junto con habitantes de Amilcingo y otros maestros, la creación de una escuela normal rural.
La Normal comenzó a funcionar de manera prácticamente comunitaria en 1973. Antes de contar con instalaciones propias, las clases se impartían en espacios del pueblo, mientras que los estudiantes eran alojados por familias de Amilcingo y colaboraban en labores domésticas y agrícolas. El proyecto finalmente obtuvo reconocimiento oficial y la escuela se consolidó como una Normal Rural para mujeres.
El proceso no estuvo exento de confrontaciones. La documentación histórica señala que la organización de los pobladores y estudiantes tuvo que enfrentar la resistencia de autoridades educativas y políticas de la época hasta conseguir la autorización y construcción del plantel.
De la lucha educativa a la creación de Temoac
La actividad de Flores Laureano no terminó con la fundación de la Normal. También participó en el movimiento de los pueblos de Temoac, Amilcingo, Huazulco y Popotlán para separarse de Zacualpan de Amilpas y constituir un nuevo municipio.
La disputa tenía como telón de fondo el reclamo de las comunidades por una mayor participación en las decisiones públicas, servicios y recursos. El movimiento fue creciendo durante la década de 1970 y convirtió a la región en uno de los principales focos de organización comunitaria y campesina de Morelos.
Flores Laureano murió antes de ver concretado ese objetivo. Investigaciones históricas ubican su asesinato en septiembre de 1976, cuando tenía 30 años. Fue encontrado muerto en la zona de Tepexco, Puebla, junto con su tío Enrique Flores, después de haber sido reportado como desaparecido. Algunas fuentes documentan que ambos fueron torturados antes de ser asesinados.
Su muerte ocurrió en un momento particularmente delicado para el movimiento de Temoac. De acuerdo con la investigación histórica de Víctor Hugo Sánchez Reséndiz, el asesinato de Vinh provocó una profunda crisis en el movimiento que buscaba la creación del municipio.
Sin embargo, la movilización continuó.
El 17 de marzo de 1977, apenas unos meses después de la muerte de Flores Laureano, Temoac obtuvo el reconocimiento oficial como municipio mediante el decreto número 40 de la Legislatura de Morelos. El nuevo municipio quedó integrado por Temoac, Amilcingo, Huazulco y Popotlán.
Una memoria que permanece en Amilcingo
La influencia de Flores Laureano permanece visible en la propia comunidad. Una colonia de Amilcingo lleva su nombre y el comité estudiantil de la Normal Rural también adoptó su nombre como parte de la identidad política e histórica de las estudiantes.
Cinco décadas después, la Normal que ayudó a construir continúa siendo un referente de organización estudiantil y comunitaria. El actual conflicto comenzó en agosto, cuando las estudiantes denunciaron la ausencia de trabajadores y reclamaron una solución a las autoridades educativas; desde entonces han anunciado movilizaciones y exigido condiciones para garantizar el funcionamiento del plantel.
Así, la conmemoración de este lunes no representa únicamente el recuerdo de un profesor asesinado hace medio siglo. Para la comunidad de Amilcingo, Vinh Flores Laureano forma parte de una historia que enlaza educación, organización campesina, autonomía comunitaria y la creación de Temoac.
La toma de la Normal y las movilizaciones actuales ocurren, por ello, sobre un escenario cargado de memoria. Para las estudiantes, la defensa de la institución forma parte de una tradición de organización que comenzó mucho antes de que existiera el municipio de Temoac y que tuvo en Flores Laureano a uno de sus principales protagonistas.
La redacción queda enfocada en contexto histórico + actualidad, evitando presentar como hechos comprobados algunas acusaciones sobre los responsables del asesinato. También incorporé la relación documentada entre Flores Laureano, la fundación de la Normal y el proceso de creación de Temoac.
