Indonesia arde y sus incendios ya generan más de un tercio de las emisiones mundiales
Indonesia enfrenta una de sus temporadas de incendios forestales más intensas de los últimos años, con una cantidad de emisiones de dióxido de carbono que ya supera a la registrada en otros países afectados por incendios durante esta semana.
De acuerdo con datos del sistema Fire Emissions Watch, desarrollado por el servicio de monitoreo climático Copernicus de la Unión Europea, entre el 1 y el 7 de septiembre los incendios en Indonesia generaron aproximadamente 19.7 millones de toneladas métricas de CO₂.
Esta cifra representa más de un tercio de las emisiones mundiales provocadas por incendios durante ese periodo y colocó a Indonesia por encima de Rusia en emisiones relacionadas con incendios forestales.
El fenómeno está concentrado principalmente en las islas de Borneo y Sumatra, donde grandes extensiones de bosques y terrenos de turba están siendo consumidas por el fuego.
Una de las principales causas detrás de la intensidad de los incendios es el fenómeno de El Niño, que está provocando temperaturas más elevadas y condiciones de sequía extrema. Los científicos advierten que el suelo se encuentra mucho más seco, por lo que cualquier incendio puede propagarse con mayor facilidad y alcanzar una intensidad considerable.
Las emisiones registradas durante la primera semana de septiembre fueron 273 por ciento superiores al promedio estacional. Aunque todavía están por debajo del nivel registrado durante la crisis de 2015, cuando se emitieron 21.7 millones de toneladas en una semana similar, los especialistas advierten que la temporada de incendios apenas comienza.
El problema no se limita a las emisiones. La enorme cantidad de humo generada por los incendios está provocando niveles peligrosos de contaminación atmosférica en distintas zonas de Indonesia y países vecinos.
En Pontianak, en la provincia de Kalimantan Occidental, el índice de calidad del aire llegó a 394 puntos, un nivel considerado peligroso para la población. La contaminación también se ha extendido hacia Malasia y otras zonas del sudeste asiático.
La emergencia incluso ha comenzado a afectar la educación. En la ciudad de Palembang, las autoridades trasladaron las clases a modalidad virtual debido al deterioro de la calidad del aire. A nivel nacional, más de 1.4 millones de estudiantes han sido afectados por el humo y las medidas implementadas para proteger su salud.
Los datos oficiales también muestran un incremento importante en los puntos de calor. Entre el 1 de agosto y el 8 de septiembre se detectaron 13 mil 443 focos, una cifra superior a los 9 mil 454 registrados durante el mismo periodo de 2015, cuando Indonesia sufrió una de sus peores crisis de incendios forestales.
Además, existe la posibilidad de que las cifras actuales estén subestimando la magnitud del problema. Algunos incendios de turba pueden arder bajo tierra o a temperaturas demasiado bajas para ser detectados fácilmente por los satélites.
Los especialistas esperan que los incendios continúen durante las próximas semanas y advierten que la temporada podría prolongarse hasta octubre, por lo que Indonesia podría enfrentar una crisis ambiental todavía mayor.
La situación vuelve a poner bajo los reflectores los efectos que los incendios forestales pueden tener mucho más allá de las zonas donde se originan: además de destruir ecosistemas, liberan enormes cantidades de gases de efecto invernadero y pueden provocar emergencias de salud pública que afectan a millones de personas.
