Cuautla rompe con Grúas Cárdenas por cobros abusivos; alcalde admite que el convenio de trabajo era sólo “de palabra”
Cuautla.— Ante las denuncias por cobros excesivos en el servicio de arrastre de vehículos, el gobierno municipal de Cuautla decidió suspender definitivamente la relación que mantenía con Grúas Cárdenas, confirmó el alcalde Salvador Molina. Pero la explicación abrió otro frente: no existía un convenio firmado con la empresa; el acuerdo mediante el cual venía prestando el servicio era únicamente verbal.
“Los abusos ya denunciados, ya reportados, hemos tomado la decisión de suspender el convenio”, señaló el presidente municipal. Precisó después que se trataba de un “convenio verbal” y que, ante las inconformidades presentadas por ciudadanos, quedó cancelado definitivamente. La decisión llega después de que automovilistas denunciaran tarifas de varios miles de pesos por arrastre, maniobras y depósito de unidades, convirtiendo el servicio de grúas en una fuente recurrente de inconformidad en Cuautla.
El problema, sin embargo, no termina retirando a una empresa. La revelación de que una compañía privada operaba vinculada con servicios derivados de actuaciones de la autoridad municipal sin que existiera un instrumento contractual por escrito obliga a explicar quién autorizó ese mecanismo, desde cuándo funcionaba, bajo qué reglas se determinaban las tarifas y qué controles tenía el Ayuntamiento para impedir abusos contra los propietarios de vehículos. Un acuerdo “de palabra” resulta particularmente cuestionable cuando de su aplicación pueden desprenderse cobros a particulares.
Molina adelantó que su administración analizará con qué otra empresa podría trabajar, debido a que el Ayuntamiento dispone únicamente de una grúa propia, insuficiente para cubrir todas las necesidades operativas. Ahí estará ahora el siguiente reto: sustituir a Grúas Cárdenas no puede significar simplemente cambiar de prestador y conservar el mismo esquema. Cualquier nueva relación deberá contar con reglas escritas, tarifas transparentes, mecanismos de supervisión y procedimientos claros para recibir y resolver quejas.
El caso pone nuevamente bajo la lupa el negocio de las grúas en Cuautla, cuestionado durante meses por ciudadanos debido a los elevados costos que pueden acompañar el retiro y resguardo de un automóvil. La suspensión de Grúas Cárdenas representa una primera respuesta, pero también deja una pregunta incómoda para el gobierno municipal: ¿cómo fue posible permitir que un servicio con consecuencias directas sobre el bolsillo de los ciudadanos funcionara mediante un simple acuerdo verbal?
Ahora corresponde al Ayuntamiento transparentar cuántos servicios realizó Grúas Cárdenas bajo ese entendimiento, cuánto dinero cobraron los particulares, qué funcionarios participaron en su operación y cuántas denuncias por presuntos abusos fueron recibidas. Suspender a la empresa puede detener el problema hacia adelante; esclarecer cómo se permitió que operara de esa manera será indispensable para determinar responsabilidades hacia atrás.
