MORELOS ANTE LOS OJOS DE ESPAÑA: EL CRIMEN DE CLAUDIA NO PUEDE QUEDAR IMPUNE

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 14 de septiembre de 2026
El asesinato de Claudia Tacoronte Aguilera dejó de ser solamente un expediente criminal de Morelos. La muerte de la estudiante española de 21 años, ocurrida el sábado en Cuautla mientras realizaba una estancia académica en nuestro estado, cruzó el Atlántico y comenzó a ocupar espacios importantes en los medios de comunicación de España. Hay indignación en la Universidad de Granada, acompañamiento consular y preguntas que inevitablemente apuntan hacia México y Morelos. Por eso este caso exige mucho más que comunicados: exige resultados.
La responsabilidad inmediata y más delicada recae sobre la Fiscalía General del Estado de Morelos. Corresponde al Ministerio Público reconstruir las últimas horas de Claudia, establecer quién la perseguía, recuperar y analizar cámaras públicas y privadas, obtener testimonios, determinar el móvil de la agresión e identificar y llevar ante un juez al responsable. La investigación debe realizarse con perspectiva de género y sin fabricar explicaciones apresuradas. Si Claudia conocía o no a su agresor, si existió algún antecedente entre ambos y qué motivó el ataque son cuestiones que únicamente las pruebas deberán responder.
Sería injusto cargar políticamente este crimen a la gobernadora Margarita González Saravia. Un homicidio de estas características no puede atribuirse automáticamente a una mandataria ni utilizarse irresponsablemente como argumento para descalificar toda una estrategia de seguridad. Pero también sería equivocado minimizarizar lo ocurrido: el asesinato se produjo en Cuautla, una ciudad sometida desde hace meses a un despliegue extraordinario de fuerzas estatales y federales. La tragedia obliga, por tanto, a revisar qué está funcionando, qué no está funcionando y, sobre todo, si la presencia institucional en las calles corresponde realmente con lo anunciado. Yo estuve ayer domingo varias horas en la heroica ciudad, recorrí calles y avenidas importantes, y no observé a ningún elemento de corporaciones locales y federales. Esto es algo bastante delicado. Margarita no merece que alguien le esté llevando datos torcidos sobre la realidad de la vigilancia.
Hay además un elemento que vuelve especialmente sensible este expediente: el nombre de Morelos está hoy bajo observación internacional. Para miles de españoles que conocen el caso a través de sus medios, Claudia era una muchacha que viajó a México para estudiar y terminó asesinada. Esa imagen resulta devastadora para una entidad que necesita atraer estudiantes, visitantes e inversiones. No se corrige mediante campañas de promoción ni discursos; se enfrenta demostrando que las instituciones morelenses tienen capacidad para investigar un crimen, identificar al responsable y llevarlo ante la justicia.
Por eso no puede haber impunidad. La Fiscalía de Morelos tiene frente a sí uno de esos casos que terminan midiendo la credibilidad de una institución mucho más allá de sus estadísticas. Claudia Tacoronte Aguilera merece justicia; su familia merece saber exactamente qué ocurrió y quién le arrebató la vida. Y Morelos necesita demostrar, ante México y ahora también ante España, que un crimen de esta naturaleza no terminará convertido en otra carpeta acumulando polvo. Encontrar al responsable no devolverá la vida a Claudia, pero dejarlo escapar significaría agregar a la tragedia una segunda derrota: la de la justicia.
