HYROX revisará sus reglas tras permitir que atleta compitiera cubierta de heces
Una insólita polémica sacudió a HYROX después de que la atleta australiana Joanna Wietrzyk sufriera un episodio de incontinencia intestinal durante una competencia en Beijing y, pese a la contaminación visible, continuara con la prueba hasta cruzar la meta en primer lugar.
Wietrzyk, de 22 años y una de las principales competidoras de la disciplina, participaba el sábado 12 de septiembre en la categoría Pro Women de HYROX Beijing, una competencia que combina kilómetros de carrera con estaciones de ejercicios funcionales. La deportista sufrió el episodio durante el recorrido, pero decidió continuar hasta completar la prueba en un tiempo de 1:01:23.
Videos y fotografías difundidos en redes sociales muestran a la atleta continuar por diferentes estaciones con restos de materia fecal en las piernas. La situación generó una fuerte discusión entre aficionados y participantes, principalmente porque el circuito y algunos equipos son compartidos por los competidores.
De acuerdo con testimonios difundidos tras la competencia, la contaminación alcanzó partes de la pista, alfombras y equipo utilizado posteriormente por otros atletas. Algunos participantes aseguraron que hubo personas que tuvieron contacto con los residuos e incluso se produjeron resbalones, aunque HYROX informó que posteriormente se realizó una limpieza y desinfección del área afectada y se retiraron o sustituyeron elementos contaminados.
La controversia no se centra únicamente en la decisión de Wietrzyk de terminar la carrera, sino también en la actuación de los organizadores. Algunos competidores cuestionaron por qué no fue detenida o retirada temporalmente de la prueba ante el riesgo sanitario para quienes utilizaban las mismas instalaciones.
Las críticas aumentaron al recordar que el reglamento de HYROX contempla sanciones por determinadas conductas que afectan la pista, como escupir o arrojar agua, mientras que no establece de manera específica qué debe ocurrir ante una contaminación biológica de este tipo.
Ante la polémica, HYROX reconoció que sus procedimientos no se aplicaron correctamente. El cofundador Moritz Fürste admitió que la organización cometió un error al no intervenir de inmediato y explicó que hubo confusión entre los protocolos aplicables a las competencias élite y los eventos de participación masiva.
La empresa anunció que revisará sus reglas y procedimientos para establecer con mayor claridad cómo actuar ante situaciones similares en el futuro. Entre las medidas planteadas se encuentra un procedimiento que permita retirar temporalmente a un atleta afectado, realizar la descontaminación correspondiente y determinar posteriormente si puede regresar a la competencia.
El caso también provocó cuestionamientos sobre un posible trato preferencial hacia Wietrzyk por su condición de atleta de élite. Sin embargo, HYROX no ha señalado que su estatus haya sido la razón por la que se le permitió continuar y, por el contrario, ha reconocido fallas en la aplicación de sus protocolos.
Algunos participantes afectados han pedido a la organización una disculpa y algún tipo de compensación o reembolso por la experiencia. Hasta ahora, HYROX ha anunciado la revisión de sus procedimientos, pero no ha confirmado un reembolso general para los competidores.
Mientras la organización analiza lo ocurrido, el caso abrió un debate poco habitual en el mundo del deporte: hasta dónde debe llegar un atleta para terminar una competencia y, sobre todo, en qué momento la determinación individual debe quedar subordinada a la seguridad y salud del resto de los participantes.
