Después de Claudia Tacoronte: ¿Qué tan seguros están realmente los estudiantes de la UAEM?
La movilización realizada ayer por estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos dejó una segunda agenda después del asesinato de Claudia Tacoronte Aguilera: más allá de la exigencia de justicia, comenzó a colocarse sobre la mesa la seguridad cotidiana de miles de universitarios que estudian, trabajan y se desplazan entre diferentes municipios de la entidad.
La marcha hacia el centro de Cuernavaca reunió a una numerosa comunidad estudiantil que reclamó justicia por Claudia y expresó preocupación por la violencia que afecta particularmente a las mujeres. El caso adquirió mayor repercusión por tratarse de una estudiante española de intercambio, pero la discusión comienza a extenderse hacia las condiciones que enfrentan estudiantes locales y extranjeros dentro y fuera de los espacios universitarios.
La UAEM ha precisado que Claudia acudió por cuenta propia al evento realizado en la Casa de la Cultura de Cuautla y que no se trataba de una actividad programada por la institución. Esa circunstancia delimita responsabilidades, pero deja abierta una discusión más amplia: ¿qué protocolos de prevención, orientación y acompañamiento existen para estudiantes de intercambio y para quienes diariamente deben trasladarse entre campus, sedes universitarias y distintos municipios de Morelos?
La seguridad pública corresponde fundamentalmente a las autoridades competentes y no puede trasladarse a una universidad. Sin embargo, después del asesinato de Claudia y de la movilización estudiantil, revisar los protocolos universitarios resulta pertinente. La pregunta que queda después de la marcha ya no se limita a quién asesinó a Claudia Tacoronte Aguilera: también obliga a preguntar qué puede hacerse para reducir los riesgos que enfrenta la comunidad universitaria de Morelos.
