¡Al fin, después de muchos años de anarquía! Morelos actualizará su ordenamiento ecológico
Después de doce años sin una actualización integral, Morelos prepara la renovación de su Programa de Ordenamiento Ecológico Regional, un instrumento fundamental para establecer dónde, cómo y bajo qué condiciones puede desarrollarse el territorio estatal. La revisión resulta especialmente relevante ante el crecimiento urbano, la presión inmobiliaria y el deterioro ambiental acumulados desde que el programa vigente fue expedido en 2014.
La actualización deberá poner sobre la mesa asuntos que durante años han provocado conflictos en distintos municipios: cambios de uso de suelo, construcción de fraccionamientos, expansión de manchas urbanas, conservación de áreas naturales, disponibilidad de agua y ocupación de terrenos con valor ambiental. El desafío será establecer reglas acordes con la realidad actual y, sobre todo, conseguir que se cumplan.
El asunto adquiere particular importancia en Cuernavaca y su zona metropolitana, donde el crecimiento urbano ha avanzado sobre áreas que décadas atrás conservaban características rurales o ambientales. Jiutepec, Temixco, Emiliano Zapata, Xochitepec y otros municipios enfrentan igualmente presiones derivadas de nuevos desarrollos habitacionales, infraestructura y una demanda creciente de servicios públicos, especialmente agua potable.
Actualizar el ordenamiento ecológico no significa, por sí mismo, terminar con los problemas. El verdadero reto comenzará cuando las nuevas disposiciones tengan que enfrentarse a intereses económicos, proyectos inmobiliarios y decisiones municipales sobre usos de suelo. De poco serviría contar con un documento técnicamente moderno si después proliferan excepciones, autorizaciones cuestionables o modificaciones destinadas a favorecer proyectos particulares.
También será indispensable vincular la planeación territorial con la disponibilidad real de agua. Autorizar nuevos desarrollos sin considerar la capacidad de los acuíferos, redes de distribución, drenaje y tratamiento de aguas residuales puede trasladar los costos del crecimiento a quienes ya habitan las ciudades. El ordenamiento ecológico deberá servir precisamente para anticipar esas consecuencias y no simplemente para regularizarlas cuando el problema ya existe.
Después de doce años, Morelos tiene finalmente la oportunidad de revisar las reglas con las que pretende ordenar su territorio. La actualización puede convertirse en un parteaguas, pero habrá que seguir cuidadosamente su elaboración, las consultas, los mapas de zonificación y las modificaciones que finalmente sean aprobadas. Ahí podrá conocerse si realmente comienza una etapa de mayor orden territorial o si únicamente tendremos un nuevo documento para administrar la misma anarquía.
