Tras el caso Claudia, Meggie Salgado plantea ponerle reloj al 911 de Morelos
El funcionamiento del 911 en Morelos quedó nuevamente bajo escrutinio. La diputada federal de Morena Meggie Salgado presentó un punto de acuerdo para modificar la forma en que el C5 recibe, clasifica y canaliza las emergencias, con protocolos especializados y tiempos medibles para evitar que una llamada de auxilio se pierda entre esperas, transferencias o procedimientos administrativos.
La propuesta surge después del asesinato de la estudiante española Claudia Tacoronte Aguilera, ocurrido en Cuautla. Testimonios de personas que estuvieron en el lugar señalaron que solicitaron reiteradamente una ambulancia y que la atención habría tardado más de media hora. Frente a esas versiones, autoridades estatales han sostenido tiempos de respuesta considerablemente menores, una diferencia que vuelve relevante la propuesta de publicar indicadores verificables sobre el funcionamiento del sistema.
Salgado plantea dividir la atención del 911 mediante células especializadas: una médica, capaz incluso de orientar telefónicamente sobre reanimación cardiopulmonar, control de hemorragias y clasificación de urgencias; otra para seguridad y delitos de alto impacto, con despacho inmediato de policías; una especializada en violencia de género, feminicidio y grupos vulnerables; y otra destinada a Protección Civil y Bomberos.
La propuesta también pone sobre la mesa parámetros concretos. La Norma Técnica nacional establece que una llamada al 911 debe ser contestada en un máximo de 20 segundos; la obtención de los datos indispensables de la emergencia no debería superar 90 segundos; el despacho de la corporación correspondiente debe realizarse en un máximo de 120 segundos y la atención inmediata de la emergencia no debería exceder nueve minutos. Estos tiempos pueden variar conforme a la prioridad y características del incidente.
Otro planteamiento es que el C5 publique mensualmente, y por municipio, indicadores sobre llamadas recibidas y contestadas, tiempos promedio de respuesta y comunicaciones enviadas a buzón. Esto permitiría conocer con datos —y no únicamente mediante versiones posteriores a una tragedia— cuánto tarda realmente el sistema desde que una persona marca el 911 hasta que recibe ayuda.
Además, Salgado propone establecer un canal directo y prioritario para casos de violencia contra mujeres estudiantes y visitantes, así como enlaces de emergencia con el C5 desde recintos universitarios y culturales. El planteamiento abre ahora una discusión de fondo: no solamente si Morelos dispone de tecnología para recibir una llamada de emergencia, sino si existe una cadena suficientemente rápida y coordinada para convertir esa llamada en una patrulla, una ambulancia o personal de auxilio llegando oportunamente al lugar.
