Acusados de “brujería”, pobladores linchan y queman a dos indígenas en Chiapas
Un hombre y una mujer de origen maya tseltal fueron linchados y quemados en la comunidad de Las Tacitas, municipio de Ocosingo, Chiapas, después de que habitantes del lugar los señalaran de supuestamente practicar “brujería”. El doble crimen ocurrió la noche del martes 22 de septiembre y ya es investigado por las autoridades.
De acuerdo con los reportes recabados en la comunidad, las víctimas fueron retenidas por un grupo de pobladores, trasladadas hasta la plaza o domo principal y agredidas físicamente. Posteriormente les prendieron fuego. Versiones difundidas este jueves identifican preliminarmente a las víctimas como Nicolás “N” e Irma “N”.
Imágenes de extrema violencia sobre lo ocurrido comenzaron a circular en redes sociales. Los primeros informes fueron contradictorios: fuentes del Ministerio Público reportaron inicialmente la muerte de un hombre, mientras Protección Civil de la región Selva informó que las víctimas eran dos, un hombre y una mujer. Reportes posteriores han sostenido esta última versión.
Las Tacitas se encuentra en la región Selva, aproximadamente a 85 kilómetros de la cabecera municipal de Ocosingo. Protección Civil informó que durante el ataque no recibió una solicitud de auxilio, mientras que en las primeras horas posteriores al linchamiento las autoridades enfrentaron dificultades para ingresar a la localidad y precisar las circunstancias de los hechos.
La acusación de supuestas prácticas de “brujería” forma parte de las versiones de los pobladores y no significa que las víctimas hubieran cometido delito alguno. La investigación deberá establecer quiénes participaron directamente en la retención, agresión y muerte de las dos personas y deslindar las responsabilidades correspondientes.
Ocosingo registra además antecedentes de violencia colectiva. En 2020, dos hombres fueron quemados vivos en la comunidad de El Censo después de ser señalados por un presunto homicidio, caso por el cual la Fiscalía de Chiapas abrió una investigación.
El nuevo episodio coloca nuevamente sobre la mesa los límites de los llamados usos y costumbres: el reconocimiento de los sistemas normativos de los pueblos indígenas no ampara actos que vulneren derechos fundamentales ni permite privar de la vida a una persona. Ninguna acusación comunitaria sustituye una investigación ni un proceso ante las autoridades competentes.
