Depresión entre la juventud morelense: las señales que no deben ignorarse
La tristeza, el aislamiento o la pérdida momentánea de entusiasmo pueden formar parte de etapas difíciles de la vida. Sin embargo, cuando esos sentimientos permanecen durante semanas, comienzan a afectar la escuela, el trabajo, las relaciones personales o incluso las actividades que antes producían placer, pueden convertirse en señales de un problema de salud mental que requiere atención. La depresión puede aparecer a cualquier edad y, cuando no se atiende oportunamente, puede prolongarse, reaparecer y generar complicaciones importantes.
Entre las principales señales de alerta en adolescentes y jóvenes se encuentran la tristeza persistente, irritabilidad, sensación de vacío o desesperanza; pérdida de interés por amigos, estudios, deportes o actividades habituales; alteraciones importantes del sueño; cansancio constante; cambios notorios en el apetito; dificultad para concentrarse; sentimientos excesivos de culpa o inutilidad y tendencia creciente al aislamiento. Una sola señal no permite diagnosticar depresión: la valoración debe realizarla un profesional.
Especial atención merecen los cambios bruscos de comportamiento. Dejar de convivir, abandonar actividades, faltar repetidamente a clases, descuidar la apariencia personal, aumentar el consumo de alcohol u otras sustancias o expresar frases relacionadas con no querer vivir, desaparecer, sentirse una carga o considerar que “nada tiene sentido” requieren ser tomados en serio. No deben minimizarse como una simple etapa de la adolescencia.
Una recomendación práctica es observar cuánto tiempo permanecen los síntomas y cuánto interfieren con la vida cotidiana. Cuando varios de ellos persisten durante dos semanas o más, lo recomendable es buscar una evaluación profesional. También es importante evitar el autodiagnóstico mediante videos, publicaciones en redes sociales o pruebas de internet: pueden servir para reconocer señales, pero no sustituyen una valoración psicológica o médica.
¿Qué puede hacer un joven que sospecha estar atravesando una depresión? El primer paso es hablar con alguien de confianza y evitar aislarse; después, buscar ayuda profesional. Mantener horarios regulares de sueño, actividad física, alimentación adecuada y contacto con familiares o amigos puede contribuir al bienestar, pero estas medidas no sustituyen el tratamiento cuando existe depresión. Tampoco es recomendable recurrir al alcohol o las drogas para intentar disminuir la angustia.
En Morelos existe una red pública a la que pueden acercarse los jóvenes y sus familias. Los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA) brindan atención profesional en Cuernavaca, Cuautla, Jiutepec, Temixco, Xochitepec y Zacatepec. Servicios de Salud de Morelos también mantiene la línea estatal 800 232 2342, donde se proporciona orientación y apoyo emocional.
A ello se suma la Línea de la Vida, 800 911 2000, servicio nacional gratuito y confidencial que funciona las 24 horas, los 365 días del año, con profesionales capacitados para atender problemas como ansiedad, depresión, crisis emocionales, consumo de sustancias y riesgo suicida. Cuando el caso requiere atención presencial especializada, el propio servicio puede orientar sobre la institución a la cual acudir.
La principal advertencia para jóvenes, padres de familia y escuelas es sencilla: la depresión no debe confundirse con flojera, rebeldía, falta de carácter o una tristeza que necesariamente desaparecerá sola. Detectarla a tiempo puede impedir que un episodio se prolongue y, sobre todo, evitar que una persona llegue a una crisis grave. Pedir ayuda no significa que necesariamente exista una enfermedad severa; significa atender una señal antes de que el problema crezca.
Si un joven manifiesta intención de hacerse daño, habla de suicidio o existe un peligro inmediato, la prioridad es no dejarlo solo y solicitar ayuda de emergencia, además de comunicarse con la Línea de la Vida. En esos casos, la atención debe ser inmediata.
