¿Vale la pena estudiar una carrera en Morelos? El título sí paga, pero no todas las profesiones ofrecen el mismo futuro
Elegir una carrera universitaria ya no debería depender únicamente de la vocación o de seguir una tradición familiar. Para miles de jóvenes morelenses que están por ingresar a la universidad, también resulta conveniente preguntarse dónde estarán los empleos dentro de cinco o diez años, cuánto podrán ganar y qué tan saturado se encuentra el mercado de la profesión que eligieron. Los datos más recientes muestran que estudiar una licenciatura continúa ofreciendo ventajas, aunque no todas las carreras garantizan las mismas oportunidades.
El primer dato llama particularmente la atención en Morelos. De acuerdo con el Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo, con información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo al segundo trimestre de 2026, en la entidad existen alrededor de 117 mil 535 profesionistas ocupados, cuyo ingreso promedio es de apenas 14 mil 196 pesos mensuales. El promedio nacional para los profesionistas se ubica en 19 mil 494 pesos, por lo que la brecha para quienes trabajan en Morelos supera los cinco mil pesos mensuales.
Eso no significa que estudiar una carrera haya dejado de ser rentable. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) calcula que, a escala nacional, una persona con educación superior gana en promedio 74 por ciento más que alguien que terminó únicamente el bachillerato. Además, la informalidad entre profesionistas ronda el 26 por ciento, contra 49 por ciento entre quienes solamente concluyeron la preparatoria.
El problema está en qué estudiar. México continúa formando grandes cantidades de profesionistas en carreras tradicionales. Administración y gestión de empresas, Derecho y Contabilidad reúnen por sí solas alrededor del 26 por ciento de los profesionistas ocupados del país. El IMCO ha advertido además que 46 por ciento de la matrícula universitaria se concentra en apenas diez carreras tradicionales, mientras las necesidades del mercado laboral comienzan a desplazarse hacia perfiles tecnológicos y especializados.
Tampoco basta con observar cuántos profesionistas trabajan. Algunas carreras presentan actualmente mayores dificultades para colocar a sus egresados. Entre las que registran las tasas nacionales de desempleo más elevadas aparecen Ecología y Ciencias Ambientales, Tecnología para la Protección del Medio Ambiente, Minería y Metalurgia, Planeación e Investigación Educativa, Biología, Economía, Criminología, Comunicación y Periodismo, así como Hospitalidad y Turismo. En Criminología, por ejemplo, el IMCO ubica además un riesgo de desempleo o informalidad de 36.6 por ciento.
En contraste, algunas profesiones mantienen una fuerte relación entre lo que se estudia y el empleo que finalmente se consigue. Medicina general encabeza ese indicador: 80.7 por ciento de sus profesionistas trabaja en actividades relacionadas con su formación. Le siguen docencia de primaria, Enfermería, Ciencias de la Educación, Odontología, Matemáticas, Terapia y Rehabilitación, Electricidad y Generación de Energía y Arquitectura.
Los ingresos también muestran diferencias importantes. Datos nacionales del Observatorio Laboral colocan a Finanzas, Banca y Seguros con un promedio mensual de 29 mil 216 pesos; Ingeniería de Vehículos de Motor, Barcos y Aeronaves ronda los 24 mil 61 pesos; Electricidad y Generación de Energía, 22 mil 973; Electrónica y Telecomunicaciones, 22 mil 229, y Ciencias de la Computación, 21 mil 413 pesos. Son promedios nacionales y no representan necesariamente el sueldo inicial de un recién egresado en Morelos.
Precisamente los jóvenes deben tener cuidado con las cifras salariales generales. Un recién egresado normalmente empieza por debajo del promedio de toda su profesión. Por ejemplo, el IMCO calcula que quienes estudiaron Informática ganan en promedio 23 mil 590 pesos mensuales, pero entre los menores de 30 años el promedio baja a 19 mil 896 pesos. En Negocios y Comercio ocurre algo parecido: el promedio general es de 22 mil 628 pesos, mientras para menores de 30 años se reduce a 18 mil 662.
¿Y cuáles podrían ser las carreras con mejores perspectivas hacia 2030? Las tendencias internacionales apuntan claramente hacia inteligencia artificial, análisis de grandes bases de datos, desarrollo de software, ciberseguridad y tecnología financiera. También crecerían áreas vinculadas con vehículos eléctricos, ingeniería ambiental y energías renovables. El Foro Económico Mundial ubica precisamente esos perfiles entre los empleos con mayor crecimiento esperado durante la segunda mitad de esta década.
Para Morelos el desafío es doble. El estado cuenta con universidades, centros de investigación y una importante comunidad científica, pero su mercado laboral continúa teniendo un fuerte componente comercial y de informalidad. Durante el primer trimestre de 2026, 63.6 por ciento de toda la población ocupada morelense trabajaba en la informalidad, mientras las ocupaciones más numerosas seguían siendo empleados de ventas, trabajadores domésticos y comerciantes.
Por ello, para un joven morelense de entre 18 y 25 años la pregunta quizá ya no deba ser solamente “¿qué quiero estudiar?”, sino también “¿dónde podré trabajar cuando termine?”, “¿cuánto gana alguien que empieza?”, “¿qué habilidades adicionales necesitaré?” y “¿mi profesión tendrá demanda dentro de diez años?”. Saber inglés, dominar herramientas digitales, utilizar inteligencia artificial, analizar datos y adquirir experiencia profesional antes de egresar pueden terminar siendo casi tan importantes como el propio título universitario.
La conclusión de los datos es clara: sí continúa valiendo la pena estudiar una carrera, pero elegirla sin conocer el mercado laboral puede resultar cada vez más costoso. Para los jóvenes de Morelos, la universidad sigue siendo una herramienta de movilidad económica; el verdadero reto será estudiar pensando no solamente en las profesiones que existen hoy, sino en los empleos que comenzarán a dominar el mercado cuando ellos lleguen a los 30 años.
