Gaza sigue bajo fuego mientras crece la tensión entre Trump y Netanyahu
Un año después del acuerdo que prometía poner fin a la guerra en Gaza, los ataques continúan, la reconstrucción permanece prácticamente detenida y las diferencias entre Israel, Hamas y Estados Unidos mantienen estancado uno de los principales intentos de alcanzar una solución al conflicto.
Durante los últimos días, Israel volvió a intensificar sus operaciones en la Franja de Gaza. El lunes 12 de octubre, un ataque israelí en el sur del territorio dejó al menos dos palestinos muertos, mientras que un bombardeo ocurrido horas antes contra una tienda de campaña en Mawasi, Khan Younis, provocó otras tres muertes.
Israel asegura que sus operaciones están dirigidas contra integrantes de Hamas y acusa al grupo de intentar reconstruir su capacidad militar y preparar nuevos ataques. Hamas rechaza estas acusaciones y sostiene que son las fuerzas israelíes las que están debilitando el acuerdo alcanzado en octubre de 2025.
El alto al fuego, negociado con participación de Estados Unidos y países árabes, consiguió detener las operaciones militares a gran escala y permitió la devolución de todos los rehenes que permanecían en poder de Hamas desde los ataques del 7 de octubre de 2023.
Sin embargo, varios de los puntos centrales del acuerdo nunca llegaron a cumplirse.
El plan contemplaba el desarme gradual de Hamas, una retirada progresiva de las tropas israelíes, la creación de una nueva administración palestina, el despliegue de fuerzas internacionales de estabilización y el inicio de la reconstrucción de Gaza.
Un año después, Hamas continúa controlando zonas del territorio, Israel mantiene presencia militar en amplias áreas y la reconstrucción prácticamente no ha comenzado.
Uno de los principales obstáculos se encuentra en el desarme de Hamas.
El presidente estadounidense Donald Trump impulsó una propuesta mediante la cual el grupo palestino entregaría progresivamente sus armas mientras Israel retiraría sus fuerzas en distintas etapas.
Hamas llegó a aceptar por primera vez el principio del desarme condicionado a una retirada israelí y al cese de los ataques.
Sin embargo, el primer ministro Benjamin Netanyahu rechazó posteriormente esa fórmula y aseguró que Israel no abandonará ninguna de sus posiciones en Gaza hasta que Hamas entregue completamente todas sus armas.
La postura provocó un inusual desacuerdo entre Netanyahu y Trump, quien había presentado el acuerdo como uno de sus principales proyectos diplomáticos para terminar con el conflicto.
Las diferencias ocurren además a pocas semanas de las elecciones israelíes del próximo 27 de octubre.
Netanyahu enfrenta fuertes cuestionamientos internos por los fallos de seguridad e inteligencia previos al ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, cuando alrededor de mil 200 personas murieron en Israel y otras 251 fueron tomadas como rehenes.
Este martes, Trump evitó respaldar públicamente a algún candidato en las elecciones israelíes, una decisión que llamó la atención debido a la histórica cercanía política entre ambos mandatarios.
Mientras las negociaciones permanecen estancadas, las consecuencias humanitarias continúan creciendo.
Autoridades sanitarias de Gaza aseguran que más de 74 mil palestinos han muerto desde el inicio de la ofensiva israelí posterior a los ataques de Hamas de 2023.
Desde que entró en vigor el alto al fuego de octubre de 2025, al menos mil 400 palestinos han muerto por ataques israelíes, según autoridades de Gaza, mientras Israel reporta cuatro soldados muertos por acciones de grupos armados durante ese mismo periodo.
La destrucción también continúa marcando la vida cotidiana.
Cerca de dos millones de habitantes de Gaza necesitan apoyo para conseguir refugio y gran parte de la población vive actualmente en tiendas improvisadas, edificios parcialmente destruidos o zonas donde existe riesgo de inundaciones ante la llegada de las lluvias.
Imágenes satelitales muestran además que sectores completos de ciudades como Rafah prácticamente han desaparecido después de años de operaciones militares.
A la crisis humanitaria se suma una batalla diplomática y legal internacional.
Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra la Corte Penal Internacional, organismo que mantiene órdenes de arresto contra Netanyahu y su exministro de Defensa Yoav Gallant por presuntos crímenes relacionados con la guerra.
Netanyahu celebró la decisión estadounidense, mientras Naciones Unidas, gobiernos europeos y organizaciones internacionales criticaron las sanciones.
La controversia aumentó después de que Navi Pillay, exalta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, recibiera el Premio Nobel de la Paz 2026. Pillay encabezó una comisión de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio en Gaza, acusación que el gobierno israelí rechaza categóricamente.
Más de tres años después del ataque que desencadenó la guerra y un año después de un acuerdo que pretendía terminarla, Gaza permanece atrapada entre ataques, ocupación militar, destrucción y negociaciones que no consiguen avanzar.
El desarme de Hamas y la retirada de las tropas israelíes siguen siendo los principales puntos de desacuerdo, mientras Netanyahu enfrenta elecciones en Israel y Trump intenta mantener vivo un plan de paz que hasta ahora no ha logrado concretar sus objetivos principales.
