Escala la violencia contra transportistas: incendian cinco unidades en el oriente de Morelos
Los hechos comenzaron la noche del lunes 12 de octubre, cuando una combi fue atacada a balazos en las inmediaciones de Cazahuates, en Tlayacapan. Sin embargo, durante el martes la situación se agravó con varios incendios intencionales que afectaron a diferentes organizaciones transportistas, generando preocupación entre concesionarios, operadores y usuarios.
Uno de los primeros incidentes ocurrió en un taller de hojalatería localizado sobre la calle Benito Juárez, en la colonia Año de Juárez, de Cuautla. Dos sujetos que viajaban en motocicleta ingresaron al establecimiento y rociaron combustible sobre una unidad de la Ruta 13, a la que prendieron fuego. La intervención del propietario permitió sofocar las llamas y evitar que el vehículo fuera consumido por completo.
La ofensiva continuó alrededor de las 15:12 horas, cuando una combi de la Ruta Tehuixtlera fue incendiada en las calles Miguel Bravo y Cura Tapia, en el centro de Cuautla. Posteriormente, aproximadamente a las 18:00 horas, otra unidad que prestaba servicio hacia Tlayacapan fue destruida por el fuego sobre la avenida Reforma, en la colonia Emiliano Zapata. En estos últimos ataques también se señaló la participación de individuos que se desplazaban en motocicletas.
La jornada de violencia se extendió hasta Yecapixtla, donde cerca de las 21:00 horas fue incendiada una unidad de la Ruta 5, en la esquina de las calles Pedro María Anaya y Díaz Ordaz, de la colonia Juan Morales. Los ataques provocaron importantes pérdidas materiales, aunque los reportes disponibles no señalaron personas lesionadas.
Esta sucesión de atentados ocurrió inmediatamente después de los acontecimientos registrados el lunes en Totolapan, donde la detención de presuntos integrantes de un grupo criminal desencadenó bloqueos carreteros, incendios de vehículos y la retención de tres agentes de la Agencia de Investigación Criminal, quienes posteriormente fueron liberados.
Aunque la cercanía temporal entre ambos episodios ha generado inquietud, hasta ahora no existe confirmación oficial de que los ataques contra transportistas estén directamente relacionados con el operativo de Totolapan. La reiteración de agresiones mediante el uso de motocicletas y combustible constituye, sin embargo, un elemento que deberá ser considerado por las autoridades responsables de las investigaciones.
Los acontecimientos colocan nuevamente bajo presión a las instituciones de seguridad pública, ante la necesidad de identificar a los responsables, esclarecer los posibles móviles de las agresiones y garantizar la operación del transporte colectivo en una región donde miles de habitantes dependen diariamente de este servicio para trasladarse a sus centros de trabajo, escuelas y otras actividades.
