SAPAC, atrapado entre deudas y apagones; síndica exige claridad sobre sus finanzas
La crisis financiera del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) amenaza con convertirse en un problema cada vez más grave para miles de usuarios, mientras al interior del propio gobierno municipal surgen cuestionamientos sobre la administración del organismo y la falta de información respecto a las medidas para enfrentar sus adeudos.
La síndica municipal, Paula Trade Hidalgo, expresó su preocupación por los recientes cortes de energía eléctrica en instalaciones administrativas y pozos de abastecimiento, situación que ha provocado interrupciones en el suministro de agua potable en distintas colonias y fraccionamientos de la capital morelense.
La funcionaria reveló que, pese a formar parte del órgano de gobierno del SAPAC, no ha recibido información oficial suficiente sobre las acciones emprendidas para resolver la emergencia. Citó como ejemplo el fraccionamiento La Cañada, donde los vecinos denunciaron la suspensión del servicio debido al corte de electricidad en uno de los pozos que abastecen a la zona.
El problema, sin embargo, va mucho más allá de los adeudos con la Comisión Federal de Electricidad. Trade Hidalgo advirtió sobre la necesidad de revisar a fondo las finanzas y el funcionamiento administrativo del organismo, cuya dependencia recurrente de recursos extraordinarios del Ayuntamiento evidencia las dificultades para sostener su operación con ingresos propios.
Ante la posibilidad de autorizar un nuevo apoyo económico municipal, la síndica manifestó su disposición a respaldarlo, pero condicionó cualquier decisión a un análisis previo de la Tesorería. El propósito, explicó, es determinar si existen recursos disponibles sin poner en riesgo otros compromisos financieros del gobierno capitalino.
Asimismo, adelantó que se contempla una reunión con el alcalde José Luis Urióstegui Salgado para conocer el estado real de las finanzas del SAPAC y definir medidas inmediatas que permitan normalizar el abastecimiento.
La situación coloca sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿hasta cuándo podrá el Ayuntamiento seguir auxiliando financieramente a un organismo que enfrenta problemas estructurales de operación y endeudamiento? Los apoyos extraordinarios pueden resolver emergencias, pero difícilmente sustituirán una estrategia de saneamiento financiero, eficiencia recaudatoria, transparencia administrativa y reducción de costos.
Mientras se buscan soluciones, quienes resienten las consecuencias son los usuarios, que enfrentan interrupciones del suministro de un servicio indispensable. La prioridad debe ser garantizar el agua potable sin convertir cada nueva crisis del SAPAC en otra carga permanente para las finanzas municipales.
