Adolescencia en la era digital: el lado oscuro de las redes sociales
LA CRÓNICA DE MORELOS. Viernes 4 de abril de 2025.
Adolescencia es una miniserie británica de cuatro episodios, creada por Jack Thorne y Stephen Graham, que se estrenó en Netflix el 13 de marzo de 2025. La historia sigue a Jamie Miller, un adolescente de 13 años acusado de apuñalar mortalmente a una compañera de clase, Katie.
A través de un formato innovador de planos secuencia, la serie no solo narra el crimen y sus consecuencias, sino que también examina las fuerzas sociales, familiares y digitales que llevan a un joven aparentemente “normal” a cometer un acto tan extremo. Uno de los temas centrales es la influencia tóxica de las redes sociales y las subculturas en línea, como la “manosfera” y la cultura “incel”, en la psique de los adolescentes.
La influencia de las redes sociales en los jóvenes
La serie pone en el centro del debate cómo las redes sociales han transformado la experiencia adolescente, amplificando tanto las presiones sociales como los riesgos emocionales. En el caso de Jamie, su radicalización no ocurre en un vacío: es el resultado de una combinación de acoso escolar, aislamiento y exposición a ideologías misóginas en línea. Estas ideas, promovidas por influencers como Andrew Tate (mencionado explícitamente en la serie) y comunidades como la “manosfera”, explotan las inseguridades de los jóvenes, especialmente varones, que buscan validación en un mundo hiperconectado donde la popularidad y el éxito se miden en “likes” y aceptación social.
Un ejemplo clave en la trama es cómo Jamie internaliza conceptos como la “regla 80/20” (la creencia de que el 80% de las mujeres se sienten atraídas solo por el 20% de los hombres), una idea distorsionada que circula en foros en línea y que alimenta resentimiento y frustración. Este tipo de narrativa, amplificada por algoritmos que premian contenido extremo, encuentra eco en adolescentes vulnerables que, como Jamie, enfrentan rechazo o bullying. En la serie, el punto de quiebre llega cuando Katie lo humilla públicamente en redes sociales, llamándolo “incel”, un insulto que detona su ira y lo lleva a un acto violento.
La desconexión familiar y social
Adolescencia también subraya la desconexión entre los adolescentes y los adultos que los rodean, un factor que agrava la influencia de las redes. Los padres de Jamie, interpretados por Stephen Graham y otros actores, son retratados como una familia amorosa pero incapaz de comprender el mundo digital en el que vive su hijo. Mientras Jamie pasa horas encerrado en su habitación frente a una pantalla, sus padres asumen que está a salvo, ignorando que ese espacio es una puerta a contenidos tóxicos y comunidades peligrosas. Esta falta de supervisión y diálogo refleja una realidad común: muchos adultos subestiman el impacto de la vida en línea, dejando a los jóvenes sin herramientas para procesar lo que encuentran.
El entorno escolar no ofrece mejor contención. La serie muestra un colegio donde el acoso es rampante y las autoridades no logran controlarlo, lo que empuja a Jamie a buscar refugio y respuestas en internet. Las redes sociales, lejos de ser un escape, actúan como un amplificador del bullying, trasladando la humillación del mundo físico al digital, donde es constante y omnipresente.
La radicalización y sus consecuencias
Un aspecto poderoso de Adolescencia es cómo ilustra el proceso de radicalización en línea. Jamie no es un villano nato; es un niño vulnerable que, ante la presión de “ser hombre” y el rechazo social, cae en un espiral de ideas extremas. La serie no lo excusa, pero sí invita a reflexionar sobre cómo las redes sociales pueden convertir inseguridades adolescentes en combustible para la violencia. La mención de influencers como Andrew Tate, conocido por su retórica misógina, señala cómo figuras públicas aprovechan estas plataformas para vender soluciones simplistas a problemas complejos, como cursos de autoayuda o ideologías que glorifican la dominación masculina.
El asesinato de Katie no es solo un acto impulsivo, sino el desenlace de un proceso lento de deshumanización, donde las redes sociales juegan un papel crucial al normalizar la misoginia y el odio. Este retrato resuena con casos reales de violencia juvenil vinculada a la radicalización en línea, aunque la serie no se basa en un evento específico, sino en una tendencia social alarmante.
Reflexión social y llamado a la acción
Adolescencia no ofrece soluciones fáciles, pero sí plantea preguntas incómodas: ¿hasta qué punto son responsables los padres, las escuelas y la sociedad por lo que consumen los jóvenes en línea? ¿Cómo se puede contrarrestar la influencia de algoritmos que priorizan contenido sensacionalista? La serie ha generado un impacto significativo, con debates en el Parlamento británico y propuestas como prohibir las redes sociales a menores de 16 años, reflejando la urgencia de abordar esta crisis.
Para los niños y jóvenes, las redes sociales son más que una herramienta de comunicación: son un espacio donde se construye su identidad, a menudo bajo una presión implacable por encajar. Adolescencia muestra que, sin una red de apoyo sólida —familiar, escolar o comunitaria—, esta exposición puede tener consecuencias devastadoras, desde problemas de autoestima hasta actos de violencia.
Adolescencia es un retrato crudo y necesario de la realidad que enfrentan muchos niños y jóvenes hoy. A través de la historia de Jamie, la serie expone cómo las redes sociales, lejos de ser un simple entretenimiento, pueden convertirse en un campo minado que explota las vulnerabilidades de la adolescencia. Es una advertencia para padres y educadores sobre la necesidad de entender y regular el mundo digital, pero también un espejo para la sociedad, que debe cuestionarse cómo sus estructuras —desde la hipersexualización hasta la falta de modelos positivos— están moldeando a las nuevas generaciones. En última instancia, Adolescencia no solo entretiene, sino que confronta, dejando una impresión duradera sobre los peligros de un mundo hiperconectado sin límites ni guía.