LA MANSIÓN IRREGULAR DE NOROÑA EN TEPOZTLÁN, UN ESCÁNDALO QUE SE BARRERÁ CON EL VIENTO
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 29 de agosto de 2025
En el corazón del Pueblo Mágico de Tepoztlán, Morelos, se erige la supuesta “humilde” residencia del senador Gerardo Fernández Noroña, ubicada en la zona de Achichipique, conocida como “La Casa del Silencio”, en las faldas del Cerro del Tepozteco. Esta propiedad de 1,200 metros cuadrados de terreno y 259 de construcción, valuada en 12 millones de pesos, no es solo un símbolo de contradicción con el discurso de austeridad republicana que predica Morena, sino un caso flagrante de irregularidad legal sobre tierras comunales protegidas por resolución presidencial de 1929.
Carlos Rojas, asesor jurídico del Comisariado de Bienes Comunales de Tepoztlán, ha destapado el pastel: la adquisición es nula de raíz, ya que no existe título de propiedad privada en un territorio comunal, y su ubicación en zona ecológica no permite uso habitacional. Mientras Noroña presume en videos “house tours” jardines exuberantes y vistas privilegiadas, algunos comuneros analizan interponer un juicio de restitución que podría despojarlo de su paraíso, recordando litigios pasados donde se anularon invasiones similares para proyectos como clubes de golf y hasta un teleférico.
El senador, que pasó de vecindades en el Centro de la CDMX a esta mansión rústica con terrazas, esculturas budistas y arcángeles michoacanos, deberá exhibir una montaña de documentación en un eventual litigio para defender su posesión irregular. Ante los tribunales, Noroña no podrá evadir la presentación de la escritura pública completa, que Rojas califica de inexistente en el plano comunal, junto con los antecedentes de transmisión de derechos por el vendedor, quien presumiblemente cedió ilegalmente lo que no le pertenecía.
Además, deberá mostrar el contrato del crédito hipotecario que impone un gravamen prohibido en tierras comunales no dotadas, probando que un banco autorizó algo imposible legalmente, y los permisos de uso de suelo emitidos por el municipio, CONANP y PROFEPA, entidades que comparten la corresponsabilidad por permitir una construcción en área protegida.
Sin la aprobación explícita de la asamblea general de comuneros, que es la única autoridad para reconocer usufructos, toda su narrativa de “sudor y esfuerzo” (y donativos a través de Youtube) se desmoronará como un castillo de naipes.
Pero aquí viene lo mejor: en un país donde la justicia se dobla ante el poder, Noroña cuenta con el blindaje de los “máximos jefazos” de Morena. La presidenta Claudia Sheinbaum ya minimizó el escándalo en su mañanera, comparándolo con distracciones menores frente a temas como García Luna, mientras Ricardo Monreal cierra filas pidiendo no “satanizar” al compañero.
Este chalán político, que ha mutado de franciscano a millonario overnight, sabe que su lealtad al partido lo exime de rendir cuentas reales; es el típico caso donde la austeridad es para el pueblo, pero los lujos para los intocables.
La comunidad de Tepoztlán, que luchó décadas por recuperar sus tierras, se verá pisoteada nuevamente, mientras Noroña sigue transmitiendo desde su “jacalito” de lujo, burlándose de la ley que él mismo debería defender en el Senado.
En resumen, esta farsa inmobiliaria expone la hipocresía de la 4T: un senador que grita “primero los pobres” desde una fortaleza ecológica ilegal. Si el litigio avanza, que Noroña prepare su defensa con papeles en mano, pero con el viento de Morena a favor, es previsible que le hagan lo mismo que al Juárez de las caricaturas: lo moverán a su antojo sin tocar un pelo. La verdadera justicia, como siempre, quedará en el olvido, víctima de la impunidad que protege a los suyos.