LA INDIGNANTE NEGLIGENCIA ANTE LAS JAURÍAS: UN ATAQUE QUE EXPONE LA DEUDA DE MORELOS CON LA SEGURIDAD CIUDADANA
LA CRÓNICA DE MORELOS
Jueves 15 de enero de 2026
El brutal ataque a una mujer de 79 años por una jauría de al menos 15 perros en la colonia Cuautlixco, Cuautla, no es solo un lamentable incidente aislado: es el grito de alarma que Morelos no puede seguir ignorando. El pasado 9 de enero, mientras la adulta mayor caminaba tranquilamente por el cruce de Héroe de Nacozari y Ferrocarril, un portón se abrió y los animales —propiedad de un vecino— se abalanzaron sobre ella, derribándola y provocándole heridas tan graves que requirieron más de 60 puntadas en el Hospital General de Cuautla. El video viralizado en redes sociales muestra con crudeza el terror vivido: vecinos interviniendo con escobas y claxons, gritos desesperados y una escena que pudo haber terminado en tragedia irreparable.
La Fiscalía General del Estado abrió de oficio una carpeta de investigación para deslindar responsabilidades penales y civiles, y las autoridades municipales ya retiraron 21 perros y nueve gatos relacionados con el caso, pero esto llega tarde para la víctima, que ahora enfrenta no solo secuelas físicas sino un miedo profundo a salir a la calle.
Este suceso no surge de la nada. Es el resultado acumulado del abandono irresponsable de mascotas, la falta de esterilización masiva y la proliferación de jaurías en zonas urbanas y semiurbanas de Morelos. Casos previos en Cuautla —como el ataque a una trabajadora del INEGI en octubre de 2025— demuestran que el problema es recurrente y estructural. La negligencia de algunos propietarios, que permiten que decenas de perros vivan en condiciones precarias sin control sanitario ni contención, se combina con la pasividad municipal: campañas de esterilización insuficientes, escasa vigilancia de normas de tenencia responsable y respuestas reactivas en lugar de preventivas.
Mientras tanto, la ciudadanía —especialmente adultos mayores, niños y mujeres— paga el precio con su integridad física y emocional.
Es hora de que las autoridades pasen de la indignación momentánea a la acción decidida. Se requieren políticas integrales: campañas intensivas de esterilización gratuita y obligatoria, multas severas por abandono o negligencia, inspecciones regulares a predios con alta concentración de animales y programas de adopción o retiro humanitario cuando sea necesario.
La seguridad pública no se limita a combatir el crimen organizado; incluye proteger a los vulnerables de riesgos cotidianos como las jaurías callejeras o mal controladas. La Fiscalía debe avanzar con rapidez en este caso para sentar precedente y generar disuasión real.
Morelos no puede seguir tolerando que una simple caminata se convierta en pesadilla por la irresponsabilidad ajena. La víctima de Cuautlixco merece justicia, pero sobre todo, el estado entero merece un cambio urgente: que la protección animal y la seguridad ciudadana dejen de ser temas secundarios y se conviertan en prioridades reales. Solo así evitaremos que otro video viral se convierta en el próximo recordatorio doloroso de nuestra deuda pendiente con la convivencia segura y digna.
