EXIGENCIA DE RESULTADOS CONCRETOS Y VERIFICABLES
PERSPECTIVA
Por Marcos Pineda Godoy
Lunes 19 de enero de 2026
La percepción hacia el interior de México es que en efecto ha habido un cambio en la estrategia de la lucha contra los cárteles del crimen organizado, que ha estado dando resultados bajo la conducción de Omar García Harfuch. Sin embargo, hacia el exterior, particularmente para el gobierno de Donald Trump y sus funcionarios más cercanos no es suficiente.
¿A qué se debe esta disparidad de interpretaciones? ¿Se trata simplemente de una necedad de Trump o de una estrategia para hacerse de argumentos que pueda aprovechar políticamente rumbo a las elecciones norteamericanas de noviembre? ¿Qué tiene que suceder para que el gobierno estadounidense pase de reconocer la colaboración de México a dejar atrás los amagos intervencionistas? Porque mientras esto último no ocurra, como se dice en México, estaremos “con el Jesús en la boca”.
Son varios los elementos a considerar. Enumeraré algunos de los que considero más relevantes.
En primer lugar, el fenómeno del tráfico y consumo de drogas se vive en forma diferente en México que en los Estados Unidos. Allá está el gran mercado, acá la gran producción y el envío. De aquel lado de la frontera ya tiene décadas que los grandes cárteles o las antiguas mafias fueron destruidas y los negocios ilícitos se modernizaron. Dejaron de existir como organizaciones intocables, pero se produjeron otras formas de operar con recursos y armas de procedencia ilegal.
En segundo lugar, a lo largo de este siglo y con énfasis durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los cárteles experimentaron crecimiento y expansión exponenciales, sin caer con estas palabras en ninguna exageración. No sólo al interior de México -hasta en pequeños poblados llegaron las células criminales- sino también a muchas regiones de Estados Unidos a través de incontables redes de distribución al menudeo.
En tercer lugar, si bien la principal preocupación de los norteamericanos es el Fentanilo, igualmente preocupan otras drogas de diseño, la trata de personas ligada a la migración ilegal y el lavado de dinero. Allá y acá el crimen organizado ha diversificado sus negocios, aunque en México se resiente mucho más por los elevados índices de impunidad que persisten en delitos como el homicidio doloso, la extorsión y la desaparición de personas.
Aunque el gobierno mexicano quiera distraer la atención, la exigencia norteamericana fue puesta muy en claro por parte de Marco Rubio a Juan Ramón de la Fuente, ambos responsables de las relaciones internacionales de sus respectivos países, que transcribo del comunicado oficial de la dependencia norteamericana: “El departamento de Estado no acepta avances graduales… Exige resultados concretos y verificables para desmantelar las redes narcoterroristas y lograr una reducción real del tráfico de fentanilo”.
El gobierno de Sheinbaum tiene las capacidades para hacerlo. No obstante, se trata de decisiones que podrían afectar intereses políticos. Qué vaya a pesar más y sus consecuencias, lo veremos en las próximas semanas y meses.
Y PARA INICIADOS:
Tienen bien espantados con el petate del muerto a los fanáticos chauvinistas del morenismo. Absolutamente inaceptables ambas, pero les han metido la idea de que Estados Unidos podría “invadir” México, cuando lo que han amenazado es “intervenir” en territorio nacional para llevar a cabo operaciones contra los cárteles. Insisto, las dos son inaceptables. Pero tampoco se cuenta con la fortaleza suficiente como para enfrentar ni una ni otra. Mejor ya hagan su chamba y déjense de buscar tres pies al gato.
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