LA OPOSICIÓN DEL TRUENO: CUANDO LA POLITIQUERÍA BUSCA REVENTAR EL MANDATO
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 19 de enero de 2026
En las páginas de “La Víspera del Trueno”, esa novela icónica de Luis Spota que disecciona el poder presidencial en México como pocos, hay una escena que resuena con fuerza en estos tiempos revueltos. El presidente en turno, tras escuchar las voces complacientes de sus colaboradores más cercanos, lanza una pregunta que revela su astucia y su aislamiento: “¿Y qué dice la oposición?”. Es un recordatorio de cómo el poder, en su burbuja, necesita del eco disidente para medir el pulso real de la nación.
Pero en el México de hoy, bajo el mandato de Claudia Sheinbaum, esa oposición parece más un vendaval de grilla que un contrapunto constructivo. Es una oposición que, a toda costa, desea que le vaya mal al gobierno, no por convicción ideológica, sino por revanchismo puro.
Me remonto a un viejo cuento que circulaba en las redacciones cuando era un reportero novel. Se decía que el presidente Adolfo López Mateos, en su lujoso automóvil, era interceptado una y otra vez al salir del Palacio Nacional por un hombre que gritaba su nombre. Día tras día, López Mateos lo saludaba con cortesía, pero lo posponía: “Mañana a esta hora”. Hasta que el frustrado ciudadano, harto de la indiferencia, le soltó un improperio directo: “¡Vete al demonio!”. Solo entonces, el presidente lo invitó a subir al coche. Intrigado, el hombre preguntó por qué el insulto había abierto la puerta que la súplica no pudo. La respuesta de López Mateos fue lapidaria: “Porque ya estás en la oposición”. Una lección magistral: la verdadera disidencia nace de la indignación genuina, no de la adulación fallida.
Hoy, en 2026, esta anécdota ilustra el panorama político mexicano con precisión quirúrgica. Hay una grilla desbordante, orquestada por quienes anhelan el fracaso de Sheinbaum y algunos de sus funcionarios que, hay que decirlo, están cumpliendo con su responsabilidad histórica en áreas clave como la transición energética, la seguridad social y la lucha contra la desigualdad. Pero del otro lado del espectro, personajes ligados a Morena y la 4T merecen escrutinio: hay quienes deberían estar en prisión por corrupción rampante, y politiqueros incrustados en el erario, reliquias de sexenios pasados plagados de saqueo.
No se trata de defender ciegamente al régimen, sino de reconocer que la intentona por “reventar” a la presidenta es sistemática y multifacética.
Los vestigios de los partidos opositores —esos que apenas sobreviven en los márgenes— no cejan en su empeño por captar reflectores. Son idénticos a la oposición caricaturesca que Spota retrataba: ruidosa, oportunista, más interesada en el escándalo mediático que en propuestas viables. Gritan desde las redes y los noticieros, amplificando cualquier tropiezo gubernamental como si fuera el apocalipsis.
Pero, ojo: no toda crítica es grilla. Hay analistas y voces disidentes que se cuecen aparte, con señalamientos fundados en datos y argumentos sólidos. A ellos, la presidenta debería atender con urgencia. Ignorarlos es repetir el error de aislarse en la complacencia, como aquel presidente ficticio de Spota.
Un ejemplo palmario de esta politiquería exacerbada es el reciente incidente del avión de Estados Unidos en el aeropuerto de Toluca. Lo que empezó como un aterrizaje rutinario de una aeronave militar estadounidense —posiblemente ligado a cooperaciones bilaterales en materia de seguridad o inteligencia— se infló hasta convertirse en un circo de conspiraciones. Opositores y medios afines gritaron “invasión”, “entrega de soberanía” y hasta “traición a la patria”, sin un ápice de evidencia sólida. Ignoraron el contexto diplomático y las explicaciones oficiales, optando por el sensacionalismo que genera clics y likes. Es la oposición del trueno: mucho ruido, cero sustancia, diseñada para erosionar la credibilidad del gobierno a cualquier precio.
En suma, México necesita una oposición madura, no esta versión tóxica que apuesta al caos. Sheinbaum, como líder de la 4T, tiene la oportunidad de escuchar las críticas válidas y actuar en consecuencia, fortaleciendo así su legado. De lo contrario, el trueno que se avecina no vendrá de la novela de Spota, sino de una nación harta de la eterna grilla. ¿Y qué dice la oposición genuina? Esa es la pregunta que el poder debe hacerse todos los días.
