DE LAS CIFRAS A LAS VIDAS: MORELOS ABRAZA SU AGENDA DE DERECHOS HUMANOS

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Miércoles 21 de enero de 2026
La Agenda de Derechos Humanos Morelos 2025-2028 representa un paso firme y necesario hacia la transformación real de la entidad. Presentada por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos (CDHM), esta hoja de ruta no surge de oficinas cerradas, sino de un proceso amplio de escucha ciudadana, diálogos regionales y participación colectiva. Su objetivo central es claro: enfrentar las violencias estructurales y cerrar las brechas que aún limitan el pleno ejercicio de los derechos en Morelos, priorizando a las víctimas y promoviendo una política pública con enfoque humanista.
La presidenta de la CDHM, Nadxieelli Carranco Lechuga, lo expresó con contundencia al enfatizar que esta Agenda trasciende las responsabilidades institucionales de la Comisión. Se trata de un compromiso compartido entre autoridades, sociedad civil, academia y sector privado. Su llamado a un pacto por la dignidad humana resuena especialmente poderoso: “Las cifras no son solo números, son vidas que exigen respuestas”. Con esta frase, pone el dedo en la llaga de una realidad que no puede seguirse midiendo solo en estadísticas, sino en el dolor y las esperanzas de las personas afectadas por la violencia, la discriminación y la desigualdad.
Por su parte, la gobernadora Margarita González Saravia refrendó el respaldo del Ejecutivo al anunciar la creación de una mesa interinstitucional encargada de dar seguimiento concreto a la Agenda. Su mensaje fue directo: en Morelos, el humanismo no es un discurso retórico, sino una forma de gobernar.
Al reiterar la cero tolerancia al abuso de poder, la mandataria envía una señal inequívoca de que el respeto a los derechos humanos será eje transversal de la administración, fortaleciendo la coordinación entre dependencias y consolidando un modelo de gobernanza basado en la igualdad y la justicia.
Esta Agenda traza una ruta clara para que todos los derechos sean verdaderamente para todas las personas, sin excepciones ni privilegios. Morelos tiene ahora un instrumento colectivo para avanzar hacia una entidad más justa y digna. El reto está en pasar de las palabras a los hechos: que la escucha ciudadana se traduzca en acciones efectivas, que las mesas de seguimiento rindan cuentas y que el pacto por la dignidad humana se convierta en una realidad cotidiana. Solo así, las vidas detrás de las cifras dejarán de exigir respuestas para empezar a recibirlas.
