¡PURA VIDA! LAS PENSIONES DORADAS DEL TSJ NO LAS TIENE NI SHEINBAUM
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Jueves 22 de enero de 2026
En el corazón del Poder Judicial de Morelos late un escándalo que pone en jaque la equidad y la transparencia: las pensiones millonarias que benefician a un selecto grupo de exfuncionarios, superando incluso el salario de la presidenta Claudia Sheinbaum. Según revelaciones recientes del presidente del Órgano de Administración Judicial, Javier Tinoco García, al menos 112 pensionados perciben montos exorbitantes, representando el 15 por ciento de las cerca de 700 pensiones vigentes.
Este hallazgo, que generó indignación entre los trabajadores del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), subraya una brecha abismal entre los privilegios de unos pocos y las luchas cotidianas de la base laboral, recordándonos que la justicia no siempre es ciega cuando se trata de finanzas públicas.
El Sindicato de Trabajadores del TSJ, liderado por José Luis Páez Padilla, alzó la voz con firmeza, demandando una investigación exhaustiva para revisar y regular estos beneficios desmedidos. Páez Padilla expresó su shock al descubrir la lista, afirmando que de haberla conocido antes, no habrían permanecido en silencio.
Ejemplos concretos ilustran la magnitud del problema: Ricardo Rosas Pérez recibe cerca de 200 mil pesos mensuales, Wilfrido López Luna alrededor de 133 mil, y Samuel Sotelo Salgado aproximadamente 143 mil. Estas cifras, advertidas ya en 2022 por la organización civil Modelos Rinde Cuentas, contrastan drásticamente con los ingresos modestos de la mayoría de los empleados judiciales, poniendo en riesgo la sostenibilidad del sistema de pensiones y erosionando la confianza en las instituciones.
Más allá de los números, este asunto destapa un patrón de abusos que socava los principios de austeridad republicana promovidos a nivel nacional. ¿Cómo es posible que exmagistrados y exfuncionarios acumulen tales fortunas vitalicias mientras los trabajadores en activo enfrentan precariedad? La demanda sindical no busca eliminar las pensiones, sino establecer reglas claras y transparentes que eviten privilegios injustos.
El reconocimiento público de Tinoco García abre una ventana para acciones concretas, como auditar el origen legal de estos beneficios y asegurar que cumplan con la normatividad vigente, evitando que el erario público se convierta en un fondo de retiro para elites.
Es imperativo que las autoridades respondan con celeridad a esta llamada de justicia social. Investigar y regular estas pensiones no solo restauraría la equidad en el Poder Judicial de Morelos, sino que sentaría un precedente contra la corrupción enquistada.
Si no actuamos ahora, corremos el riesgo de perpetuar un sistema donde la ley beneficia a los poderosos, dejando a los verdaderos servidores públicos en la sombra. La transparencia no es un lujo, es un derecho, y Morelos merece un judicial a la altura de su pueblo. ¿Se imaginan percibir más de 100 mil pesos de jubilación por el resto de nuestra existencia? ¡Pura vida! diría el clásico.
