Zapatos limpios, dignidad sucia: el presidente de la SCJN llega arrodillando a su equipo ante la Constitución
El ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, protagonizó una escena digna de monarquía absolutista en plena era de la “austeridad republicana” prometida por la 4T.
Justo antes de ingresar al Teatro de la República en Querétaro para la ceremonia oficial por el 109 aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917 —el documento que supuestamente consagra la igualdad y la soberanía popular—, dos de sus colaboradores se agacharon en medio de los asistentes y le lustraron los zapatos. Uno de ellos fue identificado como Amanda Pérez Bolaños, directora general de Comunicación Social de la SCJN.
Mientras el funcionario observaba impasible, su personal se arrodilló públicamente para bolearle el calzado, marca Ferragano, en un acto que destiló servilismo y jerarquía feudal.
El episodio ocurrió este 5 de febrero de 2026 y rápidamente se viralizó en redes, desatando críticas por prepotencia, abuso de poder y contradicción flagrante con el discurso de humildad que el propio Aguilar ha promovido.
Apenas días antes, el mismo ministro había anunciado con bombo la cancelación de una millonaria compra de camionetas para los nuevos ministros, posando como paladín de la austeridad. Ahora, en el lugar simbólico donde se firmó la Constitución, permite —o exige— que su equipo le haga de limpiabotas en vivo y en directo, ante testigos y cámaras.
La ironía es brutal: mientras defiende una justicia “cercana al pueblo” y critica símbolos elitistas del Poder Judicial anterior, Aguilar convierte la entrada a un acto constitucional en una demostración de vasallaje personal.
¿Esto es el nuevo Poder Judicial de reconciliación y esperanza que prometió en su discurso ese mismo día?
El video y las fotos hablan solos: el presidente de la Corte no entra pisando fuerte por méritos propios, sino porque otros le limpian el camino —literalmente— a sus pies.
