ANTECEDENTES Y CONSECUENCIAS DEL DESPLOME DEL PUENTE COLGANTE EN EL PASEO RIBEREÑO DE CUERNAVACA
El 7 de junio de 2022, durante la ceremonia de reinauguración del Paseo Ribereño en el Parque Porfirio Díaz de Cuernavaca, Morelos, se produjo el colapso del puente colgante principal. El incidente dejó al menos 25 personas heridas, varias de ellas de gravedad, entre vecinos, turistas y autoridades presentes en el evento. El puente, que formaba parte de las obras de rehabilitación del espacio público, se desplomó cuando decenas de personas lo cruzaban tras el corte de listón encabezado por el alcalde José Luis Urióstegui.
Urióstegui defendió inicialmente la obra y minimizó el incidente, asegurando que se trataba de un “accidente lamentable” y que la estructura había sido revisada por expertos. Sin embargo, rápidamente surgieron impugnaciones por la falta de mantenimiento previo y por haber realizado la inauguración sin completar las pruebas de carga necesarias. Diversos sectores de la oposición y la ciudadanía acusaron al gobierno municipal de negligencia y de priorizar el espectáculo político sobre la seguridad.
La Fiscalía General del Estado de Morelos abrió una carpeta de investigación por los delitos de lesiones culposas y daño en propiedad ajena. Posteriormente, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción intervino al detectar posibles irregularidades en la adjudicación y ejecución de la obra. Se señalaron sobrecostos, contratos irregulares y omisiones en los dictámenes técnicos de seguridad estructural.
En los meses siguientes se desató una serie de dimes y diretes entre el alcalde Urióstegui y sus opositores. El munícipe acusó a la oposición de politizar la tragedia y de buscar desgastarlo electoralmente, mientras que partidos como Morena y el PRI exigieron su renuncia inmediata y responsabilizaron al gobierno panista por poner en riesgo vidas humanas. Urióstegui insistió en que la responsabilidad recaía en la empresa constructora y en los peritos, aunque evitó mencionar nombres específicos en público.
El puente colgante nunca volvió a operar tras el colapso y el Paseo Ribereño permaneció cerrado al público durante más de tres años. La zona se convirtió en un símbolo de abandono, deterioro ambiental y corrupción, con la barranca de Amanalco sufriendo acumulación de basura y erosión por la falta de vigilancia y mantenimiento. La imagen de Cuernavaca como “Eterna Primavera” se vio afectada por el escándalo.
La entrega formal del Paseo Ribereño al Ayuntamiento de Cuernavaca, realizada este martes por la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, marca el fin de un largo proceso judicial y administrativo. La síndica Paula Trade Hidalgo, en funciones de presidenta municipal, encabezó la recepción física del área, comprometiéndose a evaluar el deterioro y a recuperar el espacio como referente turístico, histórico y ambiental.
Las consecuencias del desplome incluyen sanciones administrativas pendientes contra exfuncionarios, demandas civiles de las víctimas y un precedente negativo sobre la supervisión de obras públicas en Morelos. El caso evidenció fallas sistémicas en la planeación y ejecución de proyectos de infraestructura en el municipio, generando desconfianza ciudadana hacia las autoridades locales.
Ojalá y nunca se repita un infortunio similar. La recuperación del Paseo Ribereño representa una oportunidad para que Cuernavaca priorice la seguridad, la transparencia y el cuidado de sus espacios naturales, devolviéndoles su valor para las generaciones presentes y futuras.
