APORTA MARÍA LUISA GARDUÑO DESDE LA CIENCIA AL BIENESTAR DE LAS PERSONAS
• La investigadora morelense estudia productos naturales con potencial terapéutico que podrían contribuir a mejorar la calidad de vida
La trayectoria de María Luisa Garduño Ramírez demuestra cómo la curiosidad, disciplina y compromiso social pueden convertir al conocimiento científico en una herramienta para mejorar la vida de las personas.
Formada en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María Luisa ha dedicado su carrera al estudio de productos naturales con potencial terapéutico, explorando alternativas que contribuyan al bienestar de la población.
Su labor se desarrolla en el Centro de Investigaciones Químicas (CIQ) de la máxima casa de estudios de Morelos, donde impulsa proyectos orientados a comprender y aprovechar compuestos derivados de plantas medicinales mexicanas.
Desde niña, su interés por la naturaleza marcó el camino hacia la investigación científica; con disciplina y convicción ha construido una trayectoria sólida en un ámbito donde históricamente las mujeres han enfrentado mayores desafíos, demostrando que las niñas y jóvenes también pueden abrirse camino en laboratorios, aulas y espacios de decisión.
Sus estudios se centran en compuestos provenientes de plantas medicinales, con proyectos orientados, entre otros temas, al tratamiento de padecimientos como la psoriasis. Su trabajo integra el conocimiento tradicional sobre la riqueza herbolaria del país con herramientas de química medicinal, fortaleciendo una ciencia con identidad y responsabilidad social.
Además de su labor académica, actualmente preside la Academia de Ciencias de Morelos (ACMor), desde donde impulsa la colaboración entre investigadoras e investigadores, instituciones y sectores estratégicos.
“Durante los dos años que llevo en la Academia de Ciencias de Morelos hemos impulsado a las niñas con sus capacidades y talentos hacia la ciencia. En el estado contamos con grandes talentos y, en particular, las mujeres tienen mucha fuerza”, comparte.
Su liderazgo refleja el papel cada vez más visible de las mujeres en el desarrollo científico del estado, abriendo oportunidades para que nuevas generaciones encuentren en el conocimiento un camino de crecimiento y transformación social.
La historia de María Luisa Garduño confirma que la ciencia también puede ser una forma de servicio a la comunidad y que, cuando más mujeres participan en ella, se amplían las posibilidades de construir un futuro más saludable, justo y equitativo.
