Aranceles de Trump 2025: México entre la exención y la amenaza
LA CRÓNICA DE MORELOS. Miércoles 2 de abril de 2025.
Por Guillermo Cinta Flores
A las 14:00 horas de este miércoles en punto (tiempo de México), Donald Trump firmó una orden ejecutiva desde la Rosaleda de la Casa Blanca, marcando un hito en su política comercial al imponer aranceles recíprocos y universales que entrarán en vigor a partir de la medianoche de hoy. En su discurso, Trump destacó que estas medidas buscan revitalizar la industria estadounidense, reducir el déficit comercial y presionar a países vecinos como México y Canadá para que refuercen sus políticas migratorias y de combate al narcotráfico.
Sin embargo, México ha logrado una posición especial en este esquema: los aranceles del 25% anunciados previamente no se aplicarán de inmediato al país, siempre y cuando cumpla con las disposiciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En cambio, el resto del mundo enfrentará un arancel universal del 10%, con castigos adicionales de hasta un 25% para socios comerciales específicos como China (34%) y la Unión Europea (20%).
Trump justificó estas medidas afirmando: “El 2 de abril será recordado como el día en que la industria de EE.UU. volvió a nacer. Nos han engañado durante más de 50 años, pero eso no va a volver a ocurrir”.
En el caso de México, el presidente señaló un déficit comercial de aproximadamente 300 mil millones de dólares como una de las razones para mantener la presión, aunque reconoció los esfuerzos recientes del gobierno mexicano liderado por Claudia Sheinbaum en temas de seguridad y migración.
Detalles de la política hacia México
A diferencia de otros países, México y Canadá han sido condicionalmente exentos del arancel del 25% que Trump había amenazado desde marzo. Esta exención depende de que ambos países cumplan estrictamente con el T-MEC y demuestren avances en el control de la migración irregular y el tráfico de fentanilo. En palabras de Trump: “Si México y Canadá hacen su parte, no tendrán que pagar nada. Pero si no, el 25% estará sobre la mesa”. Además, se anunció un arancel específico del 25% a todos los vehículos fabricados fuera de EE.UU., lo que podría afectar a México si no se alinea completamente con las expectativas estadounidenses.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reaccionó rápidamente, reiterando su apuesta por el diálogo y la cooperación. En una conferencia previa al anuncio, Sheinbaum destacó los avances en seguridad (como el despliegue de 10,000 agentes en la frontera) y afirmó que México está dispuesto a responder con medidas arancelarias si las negociaciones fracasan. Sin embargo, por ahora, la estrategia de negociación parece haber dado frutos, al menos temporalmente.
Repercusiones a corto plazo
A corto plazo (de abril a finales de 2025), las repercusiones de esta política serán mixtas para México:
Estabilidad económica relativa. – La exención condicional del arancel del 25% ofrece un respiro inmediato a la economía mexicana, que había enfrentado incertidumbre desde las primeras amenazas arancelarias en enero. El peso mexicano, que había rozado las 21 unidades por dólar en marzo, podría estabilizarse temporalmente en torno a los 20 pesos, según analistas financieros.
Presión en sectores clave. – Aunque México evita el arancel general, el gravamen del 25% a vehículos fabricados fuera de EE.UU. podría impactar a la industria automotriz mexicana, que exporta más de 400 mil millones de dólares anuales a su vecino del norte. Las empresas tendrán que ajustar sus cadenas de suministro para cumplir con las reglas de origen del T-MEC y evitar sanciones.
Mercados nerviosos. – Los mercados bursátiles globales, incluido el S&P/BMV IPC de México, mostraron volatilidad tras el anuncio. Aunque México esquivó el golpe más duro, la incertidumbre sobre el cumplimiento de las condiciones impuestas por Trump mantendrá a los inversionistas cautelosos.
Costos para consumidores estadounidenses. – En EE.UU., los aranceles universales del 10% al resto del mundo y los específicos a China y la UE elevarán los precios de bienes importados, lo que podría reducir la demanda de productos mexicanos si los consumidores optan por alternativas más baratas producidas localmente.
Repercusiones a mediano plazo
En el mediano plazo (2026-2027), las consecuencias dependerán de cómo evolucione la relación bilateral:
Fortalecimiento del nearshoring. – La política arancelaria de Trump, al castigar a Asia y Europa, podría acelerar la relocalización de empresas a Norteamérica. México, con su proximidad geográfica y mano de obra competitiva, se perfila como un destino atractivo para la manufactura destinada al mercado estadounidense. Esto podría impulsar la inversión extranjera directa, especialmente en sectores como la electrónica y la automotriz.
Riesgo de represalias. – Si México no cumple con las expectativas de Trump en migración y narcotráfico, los aranceles del 25% podrían activarse. Esto provocaría una contracción económica estimada por la OCDE en un 1.3% del PIB para 2025, llevando al país a una recesión. En respuesta, Sheinbaum ha prometido medidas arancelarias recíprocas, lo que podría escalar a una guerra comercial limitada.
Impacto en el empleo. – La presión para cumplir con el T-MEC podría generar tensiones en el mercado laboral mexicano. Por un lado, el nearshoring crearía empleos; por otro, una eventual imposición de aranceles afectaría a las exportaciones, reduciendo hasta 150,000 empleos en la industria maquiladora, según el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora.
Inflación en EE.UU. – Los aranceles globales de Trump probablemente incrementarán la inflación en EE.UU., lo que podría debilitar el poder adquisitivo de los consumidores y, en consecuencia, la demanda de exportaciones mexicanas.
Repercusiones a largo plazo
A largo plazo (2028 en adelante), las implicaciones serán más estructurales:
Reconfiguración del comercio global. – Si los aranceles de Trump se mantienen, el sistema de comercio mundial podría fragmentarse, con Norteamérica emergiendo como un bloque más integrado. México podría beneficiarse al consolidarse como un hub manufacturero, pero esto requerirá una política industrial activa para reducir su dependencia de EE.UU. y diversificar mercados hacia Asia o Europa.
Crecimiento económico sostenido o recesión prolongada. – En un escenario optimista, el cumplimiento del T-MEC y el nearshoring podrían impulsar el PIB mexicano a un crecimiento anual del 2-3% hacia 2030. En un escenario pesimista, una guerra arancelaria prolongada con EE.UU. podría hundir a México en una recesión severa, con una contracción del 4% según Banco Base, afectando el consumo, la inversión y las remesas.
Tensiones diplomáticas. – La relación México-EE.UU. podría endurecerse si Trump sigue utilizando los aranceles como herramienta de presión. Esto pondría a prueba la capacidad de Sheinbaum para mantener una postura firme sin sacrificar los intereses económicos del país.
Sostenibilidad del T-MEC. – El tratado comercial, ya debilitado por las amenazas de Trump, podría colapsar si las tensiones escalan. Esto obligaría a México a buscar nuevas alianzas comerciales, un proceso que tomaría años y dejaría al país vulnerable en el ínterin.
Conclusión
El anuncio de Trump esta tarde representa un punto de inflexión en la política comercial global, con México en una posición ambivalente: beneficiado por una exención condicional, pero bajo la constante amenaza de sanciones. A corto plazo, el país gana tiempo para negociar; a mediano plazo, el nearshoring ofrece oportunidades, aunque con riesgos de represalias; y a largo plazo, el futuro dependerá de la habilidad de México para adaptarse a un entorno comercial más proteccionista. La pelota está ahora en la cancha de Sheinbaum, quien deberá equilibrar cooperación y soberanía para minimizar los costos y maximizar los beneficios de esta nueva era arancelaria.