Así va el mundo frente a los aranceles de Donald Trump
Los aranceles impuestos por Donald Trump, anunciados el 2 de abril de 2025, han generado una ola de reacciones negativas en todo el mundo.
La Unión Europea, liderada por Ursula von der Leyen, calificó las medidas como un “duro golpe” para la economía global, prometiendo una respuesta unificada y contramedidas si las negociaciones con Estados Unidos fracasan.
China, uno de los principales afectados, anunció “contramedidas firmes” para proteger sus intereses, mientras abogaba por el diálogo, y Canadá, bajo el mando de Mark Carney, adoptó un tono combativo, asegurando que responderá con determinación.
Estas posturas reflejan una creciente preocupación por el impacto de los aranceles, que incluyen un gravamen universal del 10% y tasas más altas para socios comerciales clave, en un contexto de incertidumbre económica.
Los mercados financieros globales han sentido el impacto de inmediato. Wall Street registró su peor jornada desde 2022, con caídas del 4,84% en el S&P 500 y casi un 6% en el Nasdaq, mientras las bolsas asiáticas y europeas también experimentaron desplomes significativos.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) estimó que los aranceles provocarán una contracción del 1% en el comercio internacional este año, un pronóstico que ha intensificado los temores de una recesión global.
Líderes como Pedro Sánchez de España, quien movilizó 14.100 millones de euros para mitigar los efectos, y Giorgia Meloni de Italia, quien busca evitar una guerra comercial, han destacado las “consecuencias nefastas” que estas medidas podrían tener, especialmente para sectores vulnerables como la agricultura y la manufactura.
Sin embargo, no todas las reacciones han sido de rechazo absoluto. Algunos analistas y figuras conservadoras en Estados Unidos, como Richard Stern de la Fundación Heritage, defienden los aranceles como una herramienta para negociar un “comercio global verdaderamente libre”, argumentando que responden a barreras comerciales y subsidios injustos de otros países.
Trump mismo ha mantenido una postura optimista, comparando la situación con una “cirugía necesaria” para la economía estadounidense y mostrando apertura a acuerdos con países que ofrezcan propuestas “fenomenales”.
A pesar de esta visión, la mayoría de los líderes mundiales y economistas advierten que el riesgo de una escalada proteccionista podría superar cualquier beneficio a corto plazo, dejando al mundo al borde de una guerra comercial de gran escala.