Cierres de sucursales BBVA en Cuernavaca: presunta transición hacia la banca digital genera inconformidad
En los últimos meses, BBVA intensifió el cierre definitivo de sucursales en diversas regiones de México, incluyendo Cuernavaca, como parte de una estrategia global para priorizar servicios digitales sobre la presencia física.
En la capital de Morelos, esta medida ha reducido drásticamente el número de oficinas operativas, pasando de múltiples ubicaciones a solo tres activas en zonas clave como el Centro, Plaza Cuernavaca y Avenida Domingo Díez.
Esta decisión se alinea con una tendencia observada en todo el país, donde el banco ha clausurado cientos de sucursales desde 2024, citando baja afluencia de clientes y un enfoque en la digitalización para optimizar costos y mejorar la eficiencia.
Uno de los cierres más recientes en Cuernavaca ocurrió este 29 de enero, cuando la sucursal ubicada en Plaza Laurel, sobre Avenida Ávila Camacho, dejó de operar definitivamente. Previamente, en junio de 2025, se cerró la oficina en Avenida Río Mayo, en la colonia Vista Hermosa, redirigiendo a los usuarios a la sucursal San Diego en la misma área. Este fin de semana se confirmó, además, el cierre definitivo de las sucursales en avenida Universidad y la sucursal en la colonia Bellavista, sobre la avenida Emiliano Zapata.
Estos movimientos no son aislados; en estados como Michoacán, Jalisco y Ciudad de México, BBVA ha aplicado medidas similares, cerrando al menos 71 sucursales en un solo período reciente, argumentando que la mayoría de las transacciones ahora se realizan a través de apps móviles y banca en línea.
La inconformidad entre los usuarios ha sido notable, especialmente en Cuernavaca, donde clientes han expresado frustración por la reducción de opciones presenciales, lo que afecta particularmente a quienes prefieren o necesitan atención en persona, como adultos mayores o personas con limitaciones digitales. A pesar de esto, BBVA asegura que los servicios continúan sin interrupciones mediante canales digitales, y recomienda a los afectados visitar las sucursales restantes o utilizar la aplicación para evitar inconvenientes.
Esta transformación refleja un cambio más amplio en la industria bancaria mexicana, donde instituciones como BBVA buscan adaptarse a un panorama cada vez más virtual, aunque no sin desafíos para segmentos de la población menos familiarizados con la tecnología.

