CUAUTLA: EL SALVADOR ENVIADO POR LA FGR Y EL ALCALDE DE LA VERGÚENZA
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Sábado 5 de abril de 2025
La designación de José Francisco Delgadillo Corona como nuevo secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Cuautla huele más a maniobra política que a solución real. Nos venden al personaje como un prohombre, ungido por el gobierno federal y respaldado por su supuesta experiencia en la Fiscalía General de la República (FGR), como si eso fuera garantía de éxito en una región donde la inseguridad no solo galopa, sino que se burla de las autoridades.
Pero, ¿qué podemos esperar de un nombramiento que parece más un parche para calmar las aguas que una estrategia seria contra el crimen que tiene a Cuautla en jaque? La FGR, donde Delgadillo Corona dice haber curtido su expertise, no precisamente brilla por su eficacia en desmantelar redes criminales, y menos en un municipio donde los vínculos entre poder y delincuencia son un secreto a voces.
Y hablando de secretos a voces, ahí está Jesús Corona Damián, el alcalde de Cuautla, un hombre que no puede quitarse de encima el hedor de la sospecha. Este señor, que ya tiene en su historial un video viral reunido con Júpiter Araujo Bernard, alias “El Barbas” —un jefe criminal del Cártel de Sinaloa hoy prófugo—, está bajo la lupa de la misma FGR que supuestamente avala a Delgadillo. La ironía es tan gruesa que corta: mientras el rancho de “El Barbas” fue asegurado por la Fiscalía, Corona Damián sigue en su silla, jurando transparencia y honestidad como si alguien le creyera. ¿Qué clase de seguridad puede prometer un municipio cuyo líder máximo fue grabado confraternizando con el enemigo público?
Entonces, ¿qué tenemos con Delgadillo Corona? Un supuesto salvador que llega con el respaldo de una institución que no ha podido ni siquiera aclarar el caso del alcalde que lo nombra. Si su experiencia en la FGR es el gran aval, debiéramos temblar: la Fiscalía no ha brillado por atrapar a los peces gordos ni por desarticular las redes que sostienen la violencia en Morelos. Más bien parece que su llegada es un intento desesperado por lavar la cara de una administración municipal manchada por escándalos. La dupla Corona Damián-Delgadillo Corona suena menos a dupla dinámica y más a un mal chiste: uno señalado por pactar con criminales, el otro traído por una institución que no ha sabido ni investigarlo a fondo.
Cuautla merece más que este circo. La inseguridad no se resuelve con nombramientos rimbombantes ni con discursos de “mano dura” que se desinflan al primer escándalo. Mientras el alcalde siga enredado en sus propias sombras y el nuevo secretario dependa de un currículum inflado por una FGR tambaleante, la región seguirá siendo tierra de nadie. Que no nos sorprendan los titulares: el rancho de “El Barbas” asegurado es solo un trofeo vacío si los verdaderos responsables siguen en el poder, y los ciudadanos, como siempre, pagando la cuenta con miedo y sangre. Esto no es una estrategia de seguridad; es una farsa con actores reciclados.